{"id":10104,"date":"2022-07-27T12:09:56","date_gmt":"2022-07-27T16:09:56","guid":{"rendered":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/?p=10104"},"modified":"2022-07-27T12:09:58","modified_gmt":"2022-07-27T16:09:58","slug":"entrevista-a-malcolm-deas-la-violencia-politica-no-tiene-ya-futuro-en-colombia-ibsen-martinez-letras-libres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/entrevista-a-malcolm-deas-la-violencia-politica-no-tiene-ya-futuro-en-colombia-ibsen-martinez-letras-libres\/","title":{"rendered":"Entrevista a Malcolm Deas \u201cLa violencia pol\u00edtica no tiene ya futuro en Colombia\u201d -Ibsen Mart\u00ednez\/Letras Libres"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"415\" src=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/malcon_deas_colombia-.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10045\" srcset=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/malcon_deas_colombia-.jpg 600w, https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/malcon_deas_colombia--300x208.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption>El considerado padre de la moderna historiograf\u00eda colombiana habl\u00f3 sobre la pol\u00edtica contempor\u00e1nea del pa\u00eds sudamericano.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Por Ibsen Mart\u00ednez<\/p>\n\n\n\n<p>En uno de sus m\u00e1s originales y penetrantes ensayos sobre la historia pol\u00edtica colombiana, Malcolm Deas (Dorset, Reino Unido, 1941) examina un hecho sorprendente y sugestivo: la preponderancia que tuvieron gram\u00e1ticos y lexic\u00f3grafos, tanto conservadores como liberales, en el ejercicio de la presidencia de Colombia durante la segunda mitad del siglo&nbsp;XIX y buena parte del&nbsp;XX.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta singular\u00edsima conjunci\u00f3n llev\u00f3 a seis presidentes de la rep\u00fablica a escribir, cada uno de ellos, obras especializadas con t\u00edtulos tales como&nbsp;<em>Diccionario abreviado de galicismos, provincialismos y correcciones de lenguaje<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Concebido y redactado en prisi\u00f3n por el caudillo liberal Rafael Uribe Uribe, ambicioso guerrero que muri\u00f3 asesinado en 1914, todo sugiere que Uribe Uribe buscaba contrarrestar el aplastante prestigio filol\u00f3gico de los conservadores: el dominio de la gram\u00e1tica y otros misterios de la lengua fueron componentes de mucho peso en la hegemon\u00eda conservadora que dur\u00f3 desde 1885 a 1930.<\/p>\n\n\n\n<p>El predominio del tema en la mente de aquellos varones no se explica del todo por la rivalidad pol\u00edtica. Deas hace notar que el siglo&nbsp;XIX fue la edad de oro de los lexic\u00f3grafos, gram\u00e1ticos y fil\u00f3logos vernacularizantes y un elemento muy presente en los nacionalismos del viejo mundo. Sin embargo, \u201cel entusiasmo gramatical y lexicogr\u00e1fico en las colonias inglesas de Norteam\u00e9rica y en Estados Unidos durante la primera etapa de su vida republicana fue un fen\u00f3meno t\u00edpicamente colonial\u201d, propio de pueblos todav\u00eda inseguros de su nueva identidad y cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>Es, ciertamente, innegable el gran influjo que los eruditos Rufino Jos\u00e9 Cuervo y Miguel Antonio Caro ejercieron sobre los pol\u00edticos colombianos de ambas tendencias en un trecho crucial para la conformaci\u00f3n del Estado nacional. Caro y Cuervo escribieron juntos una gram\u00e1tica latina que fue muy apreciada en la Espa\u00f1a de su tiempo y traducida a otros idiomas europeos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuervo fue autor de numerosas obras sobre el castellano en Am\u00e9rica, notoriamente el vasto&nbsp;<em>Diccionario de construcci\u00f3n y r\u00e9gimen de la lengua castellana<\/em>. Por su parte, Caro, quien ejerci\u00f3 la presidencia entre 1892 y 1898, hall\u00f3 tiempo para la ex\u00e9gesis de la obra monumental de Andr\u00e9s Bello, dirigir la edici\u00f3n en Bogot\u00e1 de la&nbsp;<em>Ortolog\u00eda&nbsp;<\/em>del gran gram\u00e1tico venezolano y hasta escribir un sesudo&nbsp;<em>Tratado del participio<\/em>. Otro gram\u00e1tico y novelista, Jos\u00e9 Manuel Marroqu\u00edn, quien gobern\u00f3 Colombia entre 1900 y 1904, el turbulento per\u00edodo en que ocurri\u00f3 la secesi\u00f3n de Panam\u00e1, compuso un tratado rimado de ortograf\u00eda y pronunciaci\u00f3n castellanas. Generaciones de colombianos las aprendieron de memoria:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"> Las voces en que la zeta\n\n Puede colocarse antes\n\n De otras letras consonantes\n\n Son gazpacho, pizpireta\n\n Cabizbajo, plazgo, yazgo\n\n Hazlo y hazlas y juzgar\n\n Con pazguato y sojuzgar \n\n Hazte y los nombres en azgo...<\/pre>\n\n\n\n<p>Del examen del papel de estos y otros gram\u00e1ticos y fil\u00f3logos en la vida pol\u00edtica de Colombia \u2013\u00a1llegaron a primar en la redacci\u00f3n, en 1886, de una Constituci\u00f3n que estuvo vigente durante m\u00e1s de cien a\u00f1os!\u2013 extrajo Deas no solo definitivas lecciones de historia de las ideas en este subyugante pa\u00eds suramericano sino que fund\u00f3 un m\u00e9todo muy suyo de aproximaci\u00f3n a la historia de las ideas en nuestras patrias.<\/p>\n\n\n\n<p>Se le tiene hoy, sin discusi\u00f3n, por padre de la moderna historiograf\u00eda colombiana y aunque su erudici\u00f3n debe much\u00edsimo a sus lecturas y las horas pasadas, en el curso de seis d\u00e9cadas, hurgando en archivos p\u00fablicos y privados, el gusto por el detalle no le parece un gusto fr\u00edvolo. Hace treinta a\u00f1os afirm\u00f3 en un cort\u00edsimo credo de su oficio que \u201cla historia no avanza iluminando todo el campo con una luz igual y bien distribuida, sino con luces de luci\u00e9rnaga. William Blake aspiraba a ver un mundo en un grano de arena y el historiador puede tener la misma aspiraci\u00f3n\u201d. Recomienda tambi\u00e9n resignarse a leer \u201cmucho libro viejo y malo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Formado como historiador en Oxford College, ha sido&nbsp;<em>fellow&nbsp;<\/em>de All Souls y del St Antony\u2019s College, que alberga el prestigioso centro oxoniense de estudios latinoamericanos que Deas contribuy\u00f3 a crear en torno a Sir Raymond Carr a principios de los a\u00f1os sesenta. Le gusta recordar que vino a nuestra Am\u00e9rica en su juventud porque quer\u00eda estudiar la historia de pa\u00edses donde no hubiesen ido muchos ingleses antes que \u00e9l. La lectura sucesiva de dos novelas dio el empuj\u00f3n definitivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de ellas,&nbsp;<em>Nostromo<\/em>,de Joseph Conrad, es considerada por Deas como el \u201cintento imaginativo m\u00e1s profundo que existe en la literatura inglesa para comprender un ambiente latinoamericano\u201d. La otra novela se titula&nbsp;<em>ODTAA<\/em>, sigla de&nbsp;<em>One damn thing after another&nbsp;<\/em>(Una maldita cosa tras otra), publicada en 1926 por John Masefield, novelista brit\u00e1nico tan irrepetible como olvidado.<\/p>\n\n\n\n<p><em>ODTAA<\/em>&nbsp;narra las vicisitudes de un hombre contratado para conducir un caballo de raza al coraz\u00f3n de Santa B\u00e1rbara, un ficcional pa\u00eds suramericano situado \u201ca sotavento de los Estados del Az\u00facar\u201d, en un \u00e1ngulo del continente. Igual que Colombia, Santa B\u00e1rbara tiene costas sobre dos oc\u00e9anos. Deas lleg\u00f3 a Colombia en 1964 y comenz\u00f3 una labor que no ha cesado en sesenta a\u00f1os y que le ha granjeado numerosas distinciones gubernamentales y acad\u00e9micas. Es ciudadano colombiano desde 2008, comparte su tiempo entre Oxford y Bogot\u00e1 y a inicios de junio accedi\u00f3 a platicar con&nbsp;<em>Letras Libres&nbsp;<\/em>sobre la actual circunstancia pol\u00edtica colombiana.<\/p>\n\n\n\n<p>La conversaci\u00f3n tiene lugar en Bogot\u00e1 durante el intervalo que precede a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que se llevaron a cabo el 29 de mayo. Para abordar el tema de la pol\u00edtica contempor\u00e1nea colombiana le invito a hablarme de su \u00faltimo libro,&nbsp;<em>Barco. Vida y sucesos de un presidente crucial, y del violento mundo que enfrent\u00f3<\/em>. &nbsp;Virgilio Barco (1921-1997) fue presidente de Colombia entre 1986 y 1990 y no es tenido en mucho por los comentaristas de pol\u00edtica contempor\u00e1nea: se le considera un anodino tecn\u00f3crata que fue sorprendido y sobrepasado por la narcoviolencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>MALCOLM DEAS<\/strong>&nbsp;(<strong>MD<\/strong>, habla con marcado acento ingl\u00e9s, en un castellano muy fluido y vivaz, lleno de atinados modismos bogotanos): Los intelectuales colombianos son muy reacios a estudiar a sus propios pol\u00edticos. Barco no era espectacular, no creo que haya le\u00eddo jam\u00e1s un libro de filosof\u00eda de la historia y no procuraba la aprobaci\u00f3n a toda costa. Era m\u00e1s bien un Coriolano, nacido en C\u00facuta, departamento Norte de Santander, en la frontera con Venezuela. Un ingeniero egresado del&nbsp;mit&nbsp;(Instituto Tecnol\u00f3gico de Massachusetts), de car\u00e1cter muy reservado. A los intelectuales pomposos no les interesa un se\u00f1or as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo no busqu\u00e9 presentar a un sujeto espectacular. Sin embargo, me interesaron siempre sus antecedentes, sus primeros pasos en la pol\u00edtica liberal de Santander, en los a\u00f1os cincuenta. Su viuda puso su archivo a mi disposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo trat\u00e9 poco, llegu\u00e9 a visitarlo en la presidencia muy pocas veces; sab\u00eda que le interesaba, y mucho, la historia del arte. Me intrig\u00f3 siempre el desinter\u00e9s de los comentaristas por los hombres como \u00e9l. Han preferido, m\u00e1s bien, ocuparse de la ret\u00f3rica edificante y el conflicto armado. Yo encontr\u00e9 que a Barco no le interesaba alterar el sistema pol\u00edtico, ni figurar malgast\u00e1ndose en luchas ideol\u00f3gicas, ganando f\u00fatiles discusiones acad\u00e9micas: era un reformador nato, muy activo y callado. Sin embargo, resisti\u00f3 la embestida m\u00e1s sorpresiva y dura de los narcos.<\/p>\n\n\n\n<p>Comparada la amenaza del narco en tiempos de Barco con los \u201cveranos rojos\u201d de Italia y Alemania, protagonizados por las Brigadas Rojas y la banda Baader-Meinhof, lo que Barco afront\u00f3 aqu\u00ed fue mucho peor. Mucha gente pens\u00f3 que pactar\u00eda treguas infames con el narco, pero no lo hizo. No era en absoluto un liberal ingenuo, negado por sus principios al uso de la fuerza. Los recursos de la presidencia en aquel tiempo eran pocos y muy d\u00e9biles. Pese a ello, atendi\u00f3 con mucho acierto los complejos problemas t\u00e9cnicos, detectivescos casi, de la inteligencia militar y las finanzas de la fuerza p\u00fablica y, al cabo, fue \u00e9l quien prevaleci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IBSEN MART\u00cdNEZ<\/strong>&nbsp;(<strong>IM<\/strong>): Hoy se acepta que el actual escenario pol\u00edtico colombiano, con un candidato de izquierda con reales posibilidades de ganar la presidencia, se debe, para bien o para mal, al acuerdo de paz suscrito en 2016 entre las desaparecidas&nbsp;FARC(Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el gobierno nacional. En el llamado posconflicto, sin embargo, la izquierda agrupada en torno a Gustavo Petro y tambi\u00e9n muchas voces liberales, del centro, reclaman el cumplimiento de las medidas pol\u00edticas y sociales que entra\u00f1a el acuerdo. Los asesinatos y las masacres de excombatientes y l\u00edderes sociales en las zonas antiguamente afectadas por la guerra no han cesado. Ha habido momentos durante el gobierno de Iv\u00e1n Duque en que se ha temido seriamente por la sostenibilidad de un acuerdo ejemplar que tom\u00f3 muchos a\u00f1os de laboriosas negociaciones. \u00bfC\u00f3mo ves todo esto?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>MD<\/strong>:&nbsp;Quiz\u00e1s yo sea el \u00fanico uribista-santista que existe en el mundo. La paz que finalmente hizo Juan Manuel Santos es un hecho hist\u00f3rico: la paz es ya irreversible. El acuerdo, es verdad, no ha resuelto todos los problemas de Colombia, pero s\u00ed el que era acaso el m\u00e1s importante: la violencia pol\u00edtica. Lograr el acuerdo, y todo lo que hemos visto despu\u00e9s en el terreno electoral, vino a demostrar que la violencia pol\u00edtica ya no tiene futuro. El acuerdo apart\u00f3 la violencia, la v\u00eda de las armas, del panorama pol\u00edtico. Todo esto comenz\u00f3 a ser posible porque \u00c1lvaro Uribe, en 2002, y lo digo pesando muy bien mis palabras, fue el salvador del pa\u00eds. Hoy esto podr\u00e1 sonar exagerado, pero ninguno de los candidatos presidenciales de aquel entonces \u2013Horacio Serpa, del Partido Liberal; Luis Eduardo Garz\u00f3n, del Polo Democr\u00e1tico, de izquierda; Noem\u00ed San\u00edn, conservadora\u2013 habr\u00eda podido evitar el terrible desenlace al&nbsp;<em>impasse&nbsp;<\/em>existente, cuando la guerrilla de las&nbsp;FARC campaba en el pa\u00eds tanto como los paramilitares. Y el desenlace de aquella infernal escalada iba a ser la guerra civil. Uribe fue el \u00fanico que dijo que hab\u00eda que golpear duro a las&nbsp;FARC y, al mismo tiempo, desmovilizar el paramilitarismo. Lograr que fuese el gobierno y solo el gobierno quien se hiciera cargo de las&nbsp;FARC. Era lo que tocaba hacer y Uribe lo hizo, lo logr\u00f3, y as\u00ed deber\u00edamos verlo hoy. El antiuribismo residual y eterno me resulta algo enfermizo. Bien visto todo, Uribe result\u00f3 no solo el hombre del momento sino, cabalmente, un estadista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IM<\/strong>:&nbsp;\u00bfQu\u00e9 le espera al estadista?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>MD<\/strong>:&nbsp;Nada. Me parece que va para abajo. Es otro efecto, supongo, del acuerdo alcanzado en 2016. Mucha gente acept\u00f3 el acuerdo a rega\u00f1adientes. Otros muchos estuvieron por el&nbsp;no&nbsp;en el refer\u00e9ndum en torno al acuerdo de paz. El&nbsp;no&nbsp;gan\u00f3 por casi sesenta mil votos, pero aun as\u00ed el tratado de paz sali\u00f3 adelante en el parlamento. Much\u00edsima gente reclama que del acuerdo se cumpla esto y lo otro, pero&nbsp;<em>nadie, absolutamente nadie&nbsp;<\/em>quiere regresar a la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IM<\/strong>:&nbsp;Un s\u00edmil muy repetido en Colombia compara a \u00c1lvaro Uribe con Winston Churchill: bueno para ganar la guerra, pero\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><strong>MD<\/strong>:&nbsp;\u00a1Exactamente!, con las adaptaciones del caso y, adem\u00e1s, la gente ha aceptado la paz, con sus bemoles, pero todos est\u00e1n por la paz. Uribe es bonapartista y no quisiera dejar de ser al menos influyente. Duque no logr\u00f3 escapar de esa sombra, pero los colombianos no quieren ya o\u00edr de una pol\u00edtica que, como la del uribismo, enfatice el pasado: son humanos, quieren que se les ofrezca futuro y, luego de hacer la paz, quieren un futuro nuevo. El conflicto armado ya ni siquiera es sujeto de una industria acad\u00e9mica, como lo fue hasta 2016. Tampoco quieren los colombianos saber nada m\u00e1s de la diatriba entre Santos y Uribe. Ahora se les ofrecen dos populismos, ambos tienen much\u00edsimos partidarios y eso acaba con la ch\u00e1chara de la excepcionalidad colombiana:&nbsp;<em>ning\u00fan&nbsp;<\/em>pa\u00eds es inmune a los populismos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IM<\/strong>:&nbsp;Hablando de nuestros dos pa\u00edses, R\u00f3mulo Betancourt dec\u00eda que los problemas de Venezuela proven\u00edan del subsuelo, de la renta petrolera y sus extrav\u00edos, y que los de Colombia proven\u00edan de la superficie, de la tenencia de la tierra. La recuperaci\u00f3n de tierras es una de las condiciones m\u00e1s incumplidas del acuerdo de paz. Entre quienes a\u00fan son v\u00edctimas del conflicto armado est\u00e1n centenares de activistas rurales que han sido asesinados sistem\u00e1ticamente desde 2016. \u00bfQu\u00e9 te sugiere todo esto?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>MD<\/strong>:&nbsp;No soy un experto, pero los obst\u00e1culos para atacar los problemas del agro colombiano son formidables. En Colombia, un pa\u00eds tan vastamente rural, no se ha hecho nunca una reforma agraria comparable a las m\u00e1s reputadas del continente. Una medida de las complejidades campesinas de Colombia puede darla el hecho de que las&nbsp;FARC fueron durante d\u00e9cadas una guerrilla rural&nbsp;<em>pero no agrarista<\/em>. Hurtaron el cuerpo a esos problemas. No tuvimos un Zapata; tampoco vino a visitarnos y ayudarnos, como en M\u00e9xico, un Frank Tannenbaum. Cuando viajas por Colombia y ves grandes plantaciones de banano o palma aceitera adviertes que no son ya \u00e1mbitos campesinos sino m\u00e1s bien agroindustriales; Colombia no parece ser ya un pa\u00eds para labriegos. Por otra parte, \u00bfcu\u00e1ntos desplazados de las zonas rurales por el conflicto armado desean volver al campo? \u00bfCu\u00e1nto ha afectado al agro colombiano el atacar al narco por el lado de la oferta, fumigando, transando cultivos?<\/p>\n\n\n\n<p>Concebir una pol\u00edtica campesina y otra agroindustrial es el gran reto de los a\u00f1os por venir. Por otra parte, las capacidades del Estado colombiano son muy desiguales y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural si no es el peor es quiz\u00e1s el m\u00e1s d\u00e9bil. Un muy respetado estudioso de los problemas del desarrollo, Paul Collier, dice en un trabajo reciente no ser partidario de los grandes modelos sino de un abordaje m\u00e1s a lo Karl Popper:&nbsp;<em>piecemeal social engineering<\/em>&nbsp;(ingenier\u00eda social en trozos peque\u00f1os). \u00a1As\u00ed pensaba Currie ya en 1953!<br><br>Me inclino por ello, pero, repito, no soy un experto.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya casi al despedirnos quise saber de sus lecturas recientes y su mesa de trabajo. Confiesa de nuevo su debilidad por los autores del pasado. Hippolyte Taine, por ejemplo. Lector de muchos libros a la vez, por los d\u00edas en que nos vimos Deas terminaba de comparar dos biograf\u00edas de Maximilien Robespierre. Se qued\u00f3 con la de George Henry Lewes, publicada en 1850. \u201cUsted sabe, el compa\u00f1ero de la novelista George Eliot.\u201d La verdad, no lo sab\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus relecturas, Deas top\u00f3 a comienzos de este a\u00f1o con un autor anta\u00f1o muy admirado por \u00e9l: Norbert Elias. Y al volver sobre&nbsp;<em>Los alemanes<\/em>, un estudio publicado en 1989, poco antes de morir el soci\u00f3logo alem\u00e1n, nuestro historiador comenz\u00f3 a componer un ensayo inspirado por el suyo. \u201cLo titul\u00e9&nbsp;<em>Los colombianos<\/em>.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Imprudentemente pregunto cu\u00e1ndo espera terminarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYa lo termin\u00e9. Aparecer\u00e1 a fines de a\u00f1o.\u201d ~<\/p>\n\n\n\n<p>___________________________________________________________________<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/letraslibres.com\/author\/ibsen-martnez\/\"><strong><em>Ibsen Mart\u00ednez<\/em><\/strong><\/a>&nbsp;es narrador. Es autor de las novelas El mono aullador de los manglares (Mondadori, 2000) y El se\u00f1or Marx no est\u00e1 en casa (Norma, 2009). Los puntos de vista expresados no necesariamente son los de EnergiesNet.com.<\/p>\n\n\n\n<p>Nota del Editor:&nbsp;Este art\u00edculo fue originalmente publicado en&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/\">Letras Libres<\/a>,&nbsp;&nbsp;<\/em>el 1 de julio, 2022. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.&nbsp;EnergiesNet.com no se hace responsable por los juicios de valor emitidos por sus colaboradores y columnistas de opini\u00f3n y an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/letraslibres.com\/revista\/entrevista-a-malcolm-deas-la-violencia-politica-no-tiene-ya-futuro-en-colombia\/\">Articulo original<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Aviso de uso: Este sitio contiene material protegido por derechos de autor cuyo uso no siempre ha sido espec\u00edficamente autorizado por el propietario de los derechos. Ponemos a disposici\u00f3n dicho material en nuestro esfuerzo por avanzar en la comprensi\u00f3n de cuestiones de importancia social, medioambiental y humanitaria. Creemos que esto constituye un \u00abuso justo\u00bb de dicho material protegido por derechos de autor, tal y como se establece en la secci\u00f3n 107 de la Ley de Derechos de Autor de los Estados Unidos. De acuerdo con el T\u00edtulo 17 U.S.C. Secci\u00f3n 107. Para m\u00e1s informaci\u00f3n, visite: http:\/\/www.law.cornell.edu\/uscode\/17\/107.shtml<\/p>\n\n\n\n<p>EnergiesNet.com alienta a las personas a reproducir, reimprimir, y divulgar a trav\u00e9s de los medios audiovisuales e Internet, los comentarios editoriales y de opini\u00f3n de Petroleumworld, siempre y cuando esa reproducci\u00f3n identifique, a el autor, y la fuente original, http:\/\/www.petroleumworld.com y se haga dentro de el uso normal (fair use) de la doctrina de la secci\u00f3n 107 de la Ley de derechos de autor de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica (US Copyright).<\/p>\n\n\n\n<p>EnergiesNet.com 27 07 2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ibsen Mart\u00ednez En uno de sus m\u00e1s originales y penetrantes ensayos sobre la historia pol\u00edtica colombiana, Malcolm Deas (Dorset, Reino Unido, 1941) examina un hecho sorprendente y sugestivo: la preponderancia que tuvieron gram\u00e1ticos y lexic\u00f3grafos, tanto conservadores como liberales, en el ejercicio de la presidencia de Colombia durante la segunda mitad del siglo&nbsp;XIX y &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"\" href=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/entrevista-a-malcolm-deas-la-violencia-politica-no-tiene-ya-futuro-en-colombia-ibsen-martinez-letras-libres\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">Entrevista a Malcolm Deas \u201cLa violencia pol\u00edtica no tiene ya futuro en Colombia\u201d -Ibsen Mart\u00ednez\/Letras Libres<\/span> Leer m\u00e1s &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10045,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","footnotes":""},"categories":[74,39],"tags":[],"class_list":["post-10104","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-opinion-news-guyana","category-opinion"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10104","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10104"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10104\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10045"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10104"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10104"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10104"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}