{"id":13428,"date":"2022-12-31T04:36:23","date_gmt":"2022-12-31T08:36:23","guid":{"rendered":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/?p=13428"},"modified":"2022-12-31T04:36:28","modified_gmt":"2022-12-31T08:36:28","slug":"los-vientos-mario-vargas-llosa-letras-libres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/los-vientos-mario-vargas-llosa-letras-libres\/","title":{"rendered":"Los vientos &#8211; Mario Vargas Llosa \/ Letras Libres"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el cuento que presentamos este mes en exclusiva, Mario Vargas Llosa dibuja un Madrid dist\u00f3pico y a la vez f\u00e1cilmente imaginable. Crepuscular y escatol\u00f3gico en varios sentidos, melanc\u00f3lico y humor\u00edstico, este relato sobre la soledad tiene algo de mirada anticipatoria del mundo que viene.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/illustracion_los-vientos_nerea-peres-letras-libres.jpg\" alt=\"En el cuento que presentamos este mes en exclusiva, Mario Vargas Llosa dibuja un Madrid dist\u00f3pico y a la vez f\u00e1cilmente imaginable. Crepuscular y escatol\u00f3gico en varios sentidos, melanc\u00f3lico y humor\u00edstico, este relato sobre la soledad tiene algo de mirada anticipatoria del mundo que viene.\n\nIllustracion: Nerea P\u00e9rez\" class=\"wp-image-13429\" width=\"1197\" height=\"1538\" srcset=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/illustracion_los-vientos_nerea-peres-letras-libres.jpg 600w, https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/illustracion_los-vientos_nerea-peres-letras-libres-233x300.jpg 233w\" sizes=\"(max-width: 1197px) 100vw, 1197px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Nerea P\u00e9rez<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Mario Vargas Losa  <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fui a la manifestaci\u00f3n por la clausura de los cines Ideal, en la Plaza de Jacinto Benavente y, apenas acababa de comenzar, me sobrevino uno de esos vientos intempestivos que ahora me asaltan con frecuencia. Pero nadie se dio cuenta a mi alrededor. Lament\u00e9 haber ido porque \u00e9ramos apenas cuatro gatos y casi todos unas ruinas humanas como yo. A ning\u00fan joven madrile\u00f1o le importa que desaparezcan los \u00faltimos cines de Madrid; jam\u00e1s pon\u00edan los pies en ellos, se hab\u00edan acostumbrado desde ni\u00f1os a ver las pel\u00edculas que ordenaban \u2013si se puede llamar pel\u00edculas a esas im\u00e1genes que divierten a las nuevas generaciones\u2013 en las pantallas de sus ordenadores, sus tabletas electr\u00f3nicas y m\u00f3viles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Osorio, posando de optimista, dice que ahora que han desaparecido los cines tendr\u00e9 que habituarme a ver pel\u00edculas en las pantallas peque\u00f1as. Pero no lo har\u00e9; tambi\u00e9n en esto seguir\u00e9 fiel a mis viejas aficiones. He vivido demasiado para importarme que me digan f\u00f3sil, ludita o, como me llama Osorio haciendo ascos, \u201cirredento conservador\u201d. Lo soy y lo seguir\u00e9 siendo mientras el cuerpo aguante (no creo, dicho sea de paso, que por mucho tiempo m\u00e1s). Vaya, otro viento; pero tampoco nadie lo ha notado, a juzgar por la indiferencia de las caras que me rodean.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Osorio debe de ser el \u00faltimo amigo que me queda. Nos llamamos todos los d\u00edas, a ver si seguimos vivos. \u201cBuenos d\u00edas. \u00bfQu\u00e9 tal? \u00bfEn pie, todav\u00eda?\u201d \u201cPor lo visto, s\u00ed, me parece al menos.\u201d \u201c\u00bfNos vemos m\u00e1s tarde, para el cafecito?\u201d \u201cOqui doqui.\u201d No s\u00e9 cu\u00e1ndo nos conocimos; no, en todo caso, desde la juventud. Esa lega\u00f1osa ci\u00e9naga que es mi memoria me dice que hace solo unos veinte o treinta a\u00f1os. Yo s\u00e9 que fui periodista de joven; Osorio dice que ense\u00f1\u00f3 filosof\u00eda en los colegios, pero no estoy nada seguro de que haya sido profesor y menos de filosof\u00eda, porque sabe muy poco de esos temas. Por ejemplo, nunca ley\u00f3 a Pascal, que a m\u00ed me gusta mucho. Tal vez se haya olvidado qu\u00e9 cosa fue en la vida y tiene la memoria tan en ruinas como yo; que trate de enga\u00f1arme y enga\u00f1arse invent\u00e1ndose un pasado. Le asiste todo el derecho del mundo, por lo dem\u00e1s. Nuestro acuerdo es llamarnos todas las ma\u00f1anas para saber si alguno de los dos se despidi\u00f3 de este mundo en el sue\u00f1o y dar parte a la autoridad a fin de que nos incineren y desaparezcamos del todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSe cerraron los \u00faltimos cines, pero han abierto una nueva librer\u00eda\u201d, me levant\u00f3 el \u00e1nimo Osorio cuando termin\u00f3 la triste manifestaci\u00f3n de despedida a los Ideal. \u201cYa hay cuatro, ahora, en Madrid. No te quejar\u00e1s. \u00a1Cuatro librer\u00edas! \u00a1M\u00e1s que en Par\u00eds y en Londres, te lo aseguro! \u00a1Cr\u00e9eme! \u00a1Todo un lujo!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un cuento m\u00e1s, producto del patol\u00f3gico optimismo de Osorio. Lo que \u00e9l llama \u201clibrer\u00eda\u201d es uno de esos simulacros que nos rodean, una de esas luci\u00e9rnagas que en la noche se prenden y se apagan casi al mismo tiempo. La supuesta librer\u00eda \u2013ayer o antes de ayer fuimos a verla\u2013 era la biblioteca de un vejete de Malasa\u00f1a que ha puesto en venta sus existencias antes de partir al otro mundo, una colecci\u00f3n variopinta de libracos mal conservados que el pu\u00f1ado de personas que estaba all\u00ed cuando Osorio y yo entramos a echar un vistazo hojeaba y manoseaba antes de devolverlos a los polvorientos estantes. Solo compr\u00e9 un librito de Azor\u00edn que no conoc\u00eda, una recopilaci\u00f3n de art\u00edculos sobre literatura argentina, el&nbsp;<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>&nbsp;principalmente, que me cost\u00f3 pocos centavos. Y, por supuesto, en la librer\u00eda del vejete tuve un viento que no pude disimular. Nadie le dio importancia, salvo Osorio, por supuesto, que sonri\u00f3 con una de sus sonrisas luciferinas y movi\u00f3 por un instante, disgustado, las aletas de su nariz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No encontr\u00e9 ninguna de esas novelitas viejas que me gustan ahora. Desde que se generaliz\u00f3 la costumbre de leer novelas encargadas al ordenador renunci\u00e9 a leer las que se producen \u2013ser\u00eda rid\u00edculo decir \u201cescriben\u201d\u2013 en nuestros d\u00edas. Cuando se invent\u00f3 el sistema, parec\u00eda una diversi\u00f3n m\u00e1s, de las tantas que aparecen cada d\u00eda, y que durar\u00eda lo que las modas pasajeras. Qui\u00e9n iba a tomar en serio una novela fabricada por un ordenador de acuerdo a las instrucciones del cliente: \u201cQuiero una historia que ocurra en el siglo XIX, con duelos, amores tr\u00e1gicos, bastante sexo, un enano, una perrita King Charles Cavalier y un cura pederasta.\u201d Como quien encarga una hamburguesa o un perrito caliente, con mostaza y mucha salsa de tomate. Pero la moda prendi\u00f3, se qued\u00f3 y ahora la gente \u2013la poca que lee\u2013 solo lee las novelas que encarga a sus esqueletos de metal o de pl\u00e1stico. Ya no se puede decir que haya novelistas; mejor dicho, todos nos hemos vuelto novelistas. Aunque tambi\u00e9n esto es falso. El \u00fanico novelista que queda vivo y pataleando en este planeta es el ordenador. Por eso, los lectores aferrados a la tradici\u00f3n, a la novela de verdad, la de Cervantes, Tolst\u00f3i, Virginia Woolf o Faulkner, no tenemos m\u00e1s remedio que leer a los novelistas muertos y olvidarnos de los vivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa falsa librer\u00eda de Malasa\u00f1a durar\u00e1 lo que tarden en venderse las vejeces que se agolpan en sus estantes, si es que antes no prospera la campa\u00f1a para que el Estado expropie todos los papeles impresos de cualquier orden y los incinere, a fin de evitar las supuestas bacterias nocivas para la salud con que los militantes de esa odiosa campa\u00f1a<em>&nbsp;Paper free society!<\/em>&nbsp;nos martillan la vista y los o\u00eddos desde hace buen tiempo. Por supuesto que yo no les creo, por m\u00e1s que haya tantos cient\u00edficos, alg\u00fan nobel entre ellos, que dicen haber comprobado tras muchas pruebas de laboratorio que la combinaci\u00f3n de papel y tinta impresa es tan maligna como la del tabaco y el papel cuando los cigarrillos exist\u00edan y mataban a generaciones de fumadores de c\u00e1ncer de garganta y pulm\u00f3n. Yo creo que se trata de otra moda, una manera de divertirse para tanto ocioso que anda suelto. Me temo que al final ellos terminen por ganar la partida y que, al igual que Singapur, la primera ciudad&nbsp;<em>paper free<\/em>&nbsp;del mundo, tambi\u00e9n Espa\u00f1a y Europa entera acaben carbonizando sus libros, bibliotecas y hemerotecas privadas y p\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cQu\u00e9 te importa que las quemen\u201d, me dice Osorio, siempre defendiendo lo que \u00e9l cree la vanguardia pol\u00edtica de nuestro tiempo, \u201csi todos esos libros, revistas y peri\u00f3dicos est\u00e1n ya digitalizados y los puedes consultar c\u00f3moda y as\u00e9pticamente en las pantallas de tu propia casa\u201d. Por lo pronto, no tengo \u201cuna casa\u201d sino un cuartito diminuto con su ba\u00f1o, y, en segundo lugar, mi ordenador es casi tan peque\u00f1ito como un libro antiguo. Su argumento no vale para m\u00ed. Adem\u00e1s, no creo que \u00e9l crea lo que me dice. Lo hace por fastidiarme. Claro que, si no fuera as\u00ed, nos aburrir\u00edamos mucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Osorio afirma que \u00e9l no tiene nostalgia alguna de esos remotos a\u00f1os en que mucha gente, como yo, iba a leer a bibliotecas. En cambio, yo s\u00ed. Me gustaba la atm\u00f3sfera tranquila y algo conventual de la Biblioteca Nacional del Paseo de Recoletos, el silencio religioso de sus salones de lectura, la secreta complicidad entre los que est\u00e1bamos all\u00ed, en nuestras carpetas, leyendo al resplandor de las lamparitas de luz azulada. Cuando la Biblioteca Nacional de Espa\u00f1a cerr\u00f3 sus puertas tambi\u00e9n hubo una manifestaci\u00f3n, pero, a diferencia de la de hoy, all\u00ed s\u00ed acudi\u00f3 bastante gente. La tristeza por la desaparici\u00f3n de esa instituci\u00f3n parec\u00eda compartida por todos los presentes, en los ojos de algunos de los cuales juro que vi l\u00e1grimas. En Madrid aquella despedida fue pac\u00edfica. No as\u00ed en Par\u00eds, donde el d\u00eda que cerraron la Biblioteca Nacional la protesta fue violenta, con incendio y hasta muertos y heridos, creo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es verdad que todo lo que hab\u00eda en ese gran caser\u00f3n de Recoletos est\u00e1 ahora digitalizado, al alcance de cualquier pantalla. Pero, para gentes como yo, de otra \u00e9poca, la vida sin librer\u00edas, sin bibliotecas y sin cinemas es una vida sin alma. Si eso es el progreso, que se lo guarden donde el sol no les alumbre. \u201cEres un pterod\u00e1ctilo, un dinosaurio, un antediluviano\u201d, me dice Osorio. No es imposible que tenga raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que yo sepa, Osorio nunca tuvo familia. Tendr\u00eda padres, s\u00ed, pero no se acuerda de ellos, ni de si tuvo hermanos, y asegura definitivamente que nunca estuvo casado. Yo, en cambio, me acuerdo apenas de mis padres, con los que, creo, nunca me llev\u00e9 bien, y no s\u00e9 si tuve hermanos o no; en todo caso se han borrado de mi mente. Pero, en cambio, de Carmencita, mi mujer por muchos a\u00f1os, me acuerdo muy bien. Solo que no hablo con Osorio nunca de ella. Todas las noches, parece mentira, desde que comet\u00ed la locura de abandonarla pienso en ella y me asaltan los remordimientos. Creo que solo una cosa hice mal en la vida: abandonar a Carmencita por una mujer que no val\u00eda la pena. Ella nunca me perdon\u00f3, por supuesto, jam\u00e1s pude amistarme con ella, y, para colmo, Carmencita se cas\u00f3 con Roberto Sanabria, mi mejor amigo hasta entonces. Es el \u00fanico episodio de mi remoto pasado que mi memoria no ha olvidado y que me atormenta todav\u00eda. Todas las noches, antes de dormir, pienso en Carmencita y le pido perd\u00f3n. Ella no lo sabe, por supuesto, a no ser que haya otra vida despu\u00e9s de esta y los muertos se entretengan espi\u00e1ndonos a los vivos. Nunca m\u00e1s volv\u00ed a verla, y solo muchos a\u00f1os despu\u00e9s de ocurrido me enter\u00e9 del accidente en el que hab\u00eda perdido la vida. Ya me olvid\u00e9 del nombre de aquella mujer por la que abandon\u00e9 a Carmencita; volver\u00e1 a mi memoria, sin duda, aunque, si no volviera, tampoco me importar\u00eda. Nunca la quise. Fue un enamoramiento violento y pasajero, una de esas locuras que revientan una vida. Por hacer lo que hice, mi vida se revent\u00f3 y ya nunca m\u00e1s fui feliz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es cierto que sea un pterod\u00e1ctilo. No lo soy en muchos sentidos, en todo caso. Reconozco que, en muchos aspectos, el mundo de hoy es mejor que el de mi juventud. Hay menos pobreza que antes, por ejemplo, y eso es una gran cosa. Las estad\u00edsticas dicen que las clases medias son el ochenta por ciento de la humanidad. Un gran logro, sin duda, ojal\u00e1 sea cierto. Pero que todav\u00eda quede una quinta o sexta parte de pobres y de miserables quiere decir que a\u00fan estamos lejos de haber erradicado la pobreza de este planeta. Derrotar al c\u00e1ncer y al sida parec\u00eda imposible y los cient\u00edficos lo han conseguido. Yo sobreviv\u00ed a un c\u00e1ncer de la sangre, sin ir m\u00e1s lejos. Tampoco imaginamos nunca que fuera tan com\u00fan que las gentes llegaran a vivir cien a\u00f1os, y, sin embargo, ah\u00ed estamos buen n\u00famero de b\u00edpedos para demostrar que no era inalcanzable. Y, sobre todo, que hombres y mujeres pudi\u00e9ramos durar tanto conservando la lucidez y disfrutando de la vida, incluido el sexo. No hablo por m\u00ed, claro, pero mucha gente que debe de tener mi edad, m\u00e1s o menos, disfruta todav\u00eda haciendo el amor, aunque yo no forme parte de ella. En cuanto a la libertad, creo, hoy d\u00eda \u2013ma\u00f1ana puedo haber cambiado de opini\u00f3n\u2013, que ha desaparecido enteramente de nuestras vidas. Este es un motivo de permanentes discusiones con Osorio. \u00c9l cree \u2013lo dice al menos\u2013 que somos m\u00e1s libres que nunca y se escandaliza cuando yo sostengo que este es un mundo de esclavos contentos y sometidos. Eso s\u00ed, a veces, sobre todo cuando est\u00e1 de mal humor, me da la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba pensando en todo aquello \u2013Osorio, los cines desaparecidos, los j\u00f3venes con sus ordenadores port\u00e1tiles\u2013, cuando sent\u00ed algo extra\u00f1o en la cabeza, algo que pas\u00f3 luego a recorrerme todo el cuerpo, como un escalofr\u00edo. Era una sensaci\u00f3n extra\u00f1a. Me palp\u00e9 de manera disimulada y tuve la impresi\u00f3n de que nada me hab\u00eda ocurrido ni en la cabeza ni en el cuerpo. \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda sido aquello entonces? Y, por primera vez y con creciente angustia, comprend\u00ed exactamente lo que me hab\u00eda pasado: no sab\u00eda c\u00f3mo volver a mi casa. Hab\u00eda olvidado la direcci\u00f3n. Muchas veces hab\u00eda pensado apuntarla en un papelito que llevar\u00eda en todas mis salidas, pero nunca lo hice. Ahora me ocurr\u00eda algo peor: tambi\u00e9n hab\u00eda olvidado qu\u00e9 calles tomar para volver a mi casa, es decir, a mi cuartito con su ba\u00f1o. Mir\u00e9 con angustia a mi alrededor: la gente que hab\u00eda acudido a la manifestaci\u00f3n de protesta por el cierre de los Ideal ya se hab\u00eda retirado. Osorio hab\u00eda partido entre los primeros, alegando que ten\u00eda que llevar unos papeles a no s\u00e9 qu\u00e9 ministerio. Estaba, pues, solo en aquel rinconcito de la Plaza Benavente, aunque rodeado de gente, autom\u00f3viles, buses y camiones. No ten\u00eda noci\u00f3n alguna de qu\u00e9 direcci\u00f3n tomar. Llevaba mucho rato soltando vientos, como siempre que me pongo nervioso. Disimulando, como si la turbaci\u00f3n que sent\u00eda pudiera ser advertida por la rala gente que pasaba, me acerqu\u00e9 a la esquina y observ\u00e9 atentamente el letrero que colgaba en lo alto de la pared:&nbsp;<em>Plaza Jacinto Benavente<\/em>. No me dec\u00eda nada, por supuesto, aunque sab\u00eda que si rebuscaba en mi memoria aquel nombre se me ir\u00eda revelando poco a poco, encendi\u00e9ndose como un foco de luz. Siempre disimulando, di una vuelta a la plaza, escrutando los nombres de las calles. Solo sent\u00ed un peque\u00f1o estremecimiento cuando le\u00ed&nbsp;<em>Plaza del \u00c1ngel<\/em>, que, estaba seguro, conoc\u00eda y me dec\u00eda algo, aunque no sab\u00eda qu\u00e9. Finalmente, cuando hice el c\u00edrculo completo, me sent\u00e9 en una banca, tratando de serenarme. Porque estaba muy asustado. Nunca me hab\u00eda sucedido algo as\u00ed. Y en maldita hora el amigo Osorio me hab\u00eda dejado all\u00ed, solo y olvidado \u2013\u00bfc\u00f3mo se llamaba mi amigo? Osorio, s\u00ed\u2013, hasta de mi propio nombre me olvido a veces; tratando de recordarlo y soltando vientos, vaya huev\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo oler\u00eda mi rededor? Porque el olfato es algo que yo he perdido hace tiempo. Mejor echarme a caminar, tal vez movi\u00e9ndome volver\u00edan los recuerdos. S\u00ed, s\u00ed, volver\u00edan a medida que fuera cambiando de lugar y recuperando la serenidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eleg\u00ed una calle llamada&nbsp;<em>Carretas<\/em>, que era de bajada. Ten\u00eda la sensaci\u00f3n, casi la certeza, de que mi casa no estaba lejos. No hab\u00eda tardado mucho esa ma\u00f1ana caminando hasta el lugar de la manifestaci\u00f3n. Media hora cuando m\u00e1s, quiz\u00e1 menos, tal vez solo quince o veinte minutos. O sea, nada. Caminaba muy despacio para no tropezar y caerme. Mientras, recordaba cosas y personas, seguramente la direcci\u00f3n de la casa volver\u00eda. Poquito a poco ir\u00edan apareciendo en mi cabeza las calles que me separaban del cuartito lleno de libros y papeles, y del ba\u00f1ito donde hac\u00eda pip\u00ed, cagaba, me afeitaba, duchaba y peinaba mis pocos pelos todos los d\u00edas, antes de salir a caminar y tomar aquel cafecito conversando con Osorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, no reconoc\u00eda nada ni a nadie, y menos las calles en que me paraba a leer los nombres en todas las esquinas. Otro viento, m\u00e1s bien largo y ruidoso. \u00bfPor qu\u00e9 ten\u00eda tantos? Porque estaba nervioso, siempre me ocurre. Cuando recordara mi direcci\u00f3n, me tranquilizar\u00eda. Llegu\u00e9 por fin a una plaza: la Puerta del Sol. Tuve la sensaci\u00f3n de que ese lugar, donde hab\u00eda mucha gente y adem\u00e1s placas, un reloj, banderas, polic\u00edas y entradas y salidas del metro, ten\u00eda que ser importante. Pero no reconoc\u00eda nada. Y para qu\u00e9 preguntar a nadie. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda preguntar? No ten\u00eda un solo papel encima; lo m\u00e1s probable es que, al verme confuso, llamaran a la polic\u00eda y que esta me llevara a una comisar\u00eda. Mientras averiguaban qui\u00e9n era y d\u00f3nde viv\u00eda me meter\u00edan en un calabozo. Y yo ten\u00eda la seguridad de que no saldr\u00eda vivo de all\u00ed. Sent\u00ed un escalofr\u00edo que me hizo temblar de nuevo de la cabeza a los pies. Mejor detenerme a descansar un rato y luego seguir caminando, despacio, a ver si con el movimiento de mi cuerpo volv\u00eda la memoria a mi cabeza y por lo menos recordaba el nombre de la calle de mi casa. All\u00ed ten\u00eda que subir una larga escalera de varios pisos, por lo menos de eso me acordaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como en la Puerta del Sol no hab\u00eda bancas, me hab\u00eda sentado, al igual que un grupo de j\u00f3venes de ambos sexos, en el bordillo de una fuente. Recib\u00edamos de tanto en tanto unas gotas de agua en la cabeza y los hombros. Me sent\u00eda algo cansado, pero mi mente segu\u00eda muy activa tratando de recordar la direcci\u00f3n de mi casa. Una vez m\u00e1s revolv\u00ed los ojos en redondo. \u00bfHab\u00eda venido por aqu\u00ed? Seguramente, aunque no lo recordaba. \u00bfEra la primera vez que ten\u00eda una p\u00e9rdida de memoria tan seria? Probablemente. Ni siquiera me acordaba de eso, tampoco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vi que las muchachas y muchachos con los que compart\u00eda la fuente se levantaban, tap\u00e1ndose las narices y lanz\u00e1ndome miradas reprobadoras. \u201cHe soltado un viento\u201d, pens\u00e9. Y ni siquiera me hab\u00eda dado cuenta. \u00bfCu\u00e1nto hac\u00eda que perd\u00ed el olfato? Muchos a\u00f1os. Me levant\u00e9 tambi\u00e9n. Me dol\u00eda un poco la espalda y di una vuelta a la Puerta del Sol, caminando despacio. Vagamente ten\u00eda la impresi\u00f3n de haber estado aqu\u00ed en la ma\u00f1ana temprano, sin que hubiera tanta gente como ahora, pero la memoria no me dec\u00eda nada sobre qu\u00e9 calle tomar para regresar a la casa. Y de la Puerta del Sol sal\u00edan muchas calles, en todas las direcciones de Madrid. El sol estaba muy alto en el cielo y deb\u00eda ser pasado el mediod\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es verdad que todo lo que hab\u00eda en el caser\u00f3n de Recoletos est\u00e1 ahora digitalizado, al alcance de cualquier pantalla. Pero, para m\u00ed, de otra \u00e9poca, la vida sin bibliotecas es una vida muerta. Y en ese mismo momento \u2013hab\u00eda dado ya, siempre caminando despacito, una vuelta a la Puerta del Sol\u2013 tuve la seguridad de que la calle del Arenal, que ten\u00eda al frente, me llevar\u00eda en la direcci\u00f3n de mi casa. El coraz\u00f3n me palpitaba muy fuerte en el pecho. S\u00ed, esta ma\u00f1ana hab\u00eda recorrido esta calle. S\u00ed, ella me llevar\u00eda a mi cuartito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No soy un antediluviano en todos los sentidos, por lo dem\u00e1s. Reconozco que, en muchos aspectos, el mundo de hoy es mejor que el de mi juventud. Hay menos pobreza que antes, por ejemplo, y eso es una gran cosa. Un enorme logro, ojal\u00e1 sea cierto. Pero que todav\u00eda quede una quinta o sexta parte de pobres y miserables en el planeta quiere decir que a\u00fan estamos lejos de haber erradicado la miseria. Que haya ahora pa\u00edses africanos que se disputen con los del primer mundo la modernidad y el desarrollo, como \u00c1frica del Sur, es incre\u00edble. Derrotar al c\u00e1ncer y al sida parec\u00eda algo imposible y se consigui\u00f3. Y eso que llaman mieloma, que me hizo perder cerca de veinte quilos y que me vuelve a ratos, porque el mieloma es una enfermedad muy rara, nadie sabe por qu\u00e9 viene, ni cu\u00e1nto dura, y no suele matar a los pacientes, pero nunca se va del todo. (A m\u00ed hace como dos a\u00f1os que no me ha vuelto ese c\u00e1ncer de la sangre.) Tampoco imaginamos que fuera tan com\u00fan que las gentes llegaran a vivir tanto y sin embargo ah\u00ed estamos muchos b\u00edpedos centenarios para demostrar que no era fantas\u00eda. Y, sobre todo, que hombres y mujeres pudi\u00e9ramos durar lo que duramos conservando la lucidez \u2013no as\u00ed la memoria,&nbsp;<em>h\u00e9las<\/em>\u2013 y disfrutando de la vida. (La \u00faltima vez que hice el amor sin ayuda qu\u00edmica fue hace unos diez a\u00f1os, creo, o por ah\u00ed, me parece.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, a pesar de tantos progresos, no se ha podido acabar con las guerras, ni con los accidentes at\u00f3micos, lo que significa que, por muy adelantado que ande el mundo, en cualquier momento podr\u00eda desaparecer. Las matanzas entre israel\u00edes y palestinos siguen all\u00ed como demostraci\u00f3n cotidiana de nuestra vocaci\u00f3n autodestructiva. Y es curioso que un pueblo como el jud\u00edo, que fue perseguido en toda la historia, se haya vuelto imperialista y colonial, por lo menos con los desdichados palestinos. El accidente nuclear en la ciudad de Lahore \u2013accidente que se pudo deber a una acci\u00f3n terrorista, nunca se logr\u00f3 determinar el origen\u2013 caus\u00f3 m\u00e1s de un mill\u00f3n de muertos, en cuesti\u00f3n de pocos minutos. Pese a ello, sigue siendo imposible un acuerdo internacional para desactivar los polvorines at\u00f3micos. La posibilidad de que estalle una guerra en cualquier momento entre China y la India es una realidad que nadie ignora, pues cada d\u00eda nos parece m\u00e1s cercana. Los pesimistas creen que, si estalla, el globo entero se desintegrar\u00e1 por el cataclismo nuclear. Entre ellos no est\u00e1 Osorio, por supuesto. \u201cSi estalla, desaparecer\u00e1 solo el Asia, cr\u00e9eme. Hay estudios cient\u00edficos y militares al respecto. Nosotros, que estamos muy lejos, sobreviviremos, no te preocupes. Y, acaso, luego del desastre, se impondr\u00e1 la sensatez y reinar\u00e1 la paz sobre lo que quede de la tierra. El mundo ser\u00e1 un museo de esos que te gustan.\u201d A veces, mi amigo Osorio suelta semejantes idioteces solo para irritarme. Siempre lo consigue, por supuesto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda recorrido ya toda la calle del Arenal y estaba en la Plaza de Isabel II, frente al edificio del Teatro Real, donde anunciaban una temporada de cinco \u00f3peras de Verdi. Me sent\u00eda muy cansado y nervioso y en todo el trayecto hab\u00eda soltado muchos vientos, largos y seguramente olorosos. Sent\u00eda que las piernas me temblaban. Me sent\u00e9 en una de las sillas solitarias de la Plaza de Isabel II, en el coraz\u00f3n del viejo Madrid de los Austrias, a ver si los recuerdos volv\u00edan y encontraba mi casita que deb\u00eda de estar por estos pagos. La extra\u00f1aba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Osorio debe de ser el \u00faltimo amigo que me queda. No s\u00e9 cu\u00e1ndo nos conocimos; no, en todo caso, desde la juventud. La ci\u00e9naga que es mi memoria me dice que solo hace unos veinte o treinta a\u00f1os. Yo s\u00e9 que fui periodista de joven; Osorio dice que ense\u00f1\u00f3 filosof\u00eda en los colegios, pero no estoy nada seguro de que haya sido profesor y menos de filosof\u00eda, porque sabe muy poco de esos temas. Nunca ley\u00f3 a Pascal, por ejemplo, al que yo le\u00ed mucho en una \u00e9poca y estuve a punto, gracias a \u00e9l, de volver al catolicismo de mi juventud. Tal vez Osorio se haya olvidado de qu\u00e9 cosa fue en la vida, porque tiene la memoria tan disuelta como yo, o trata de enga\u00f1arme y enga\u00f1arse invent\u00e1ndose un pasado. Tiene todo el derecho del mundo a hacerlo, por supuesto. Nuestro acuerdo solo es llamarnos todas las ma\u00f1anas para saber si alguno de los dos se ha despedido de este mundo y dar parte a la polic\u00eda, para que desaparezcamos en el fuego. Esto ya lo pens\u00e9 y lo dije, creo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez m\u00e1s revis\u00e9 todos los bolsillos, como hab\u00eda hecho muchas veces en la ma\u00f1ana, creyendo que esta vez encontrar\u00eda el tel\u00e9fono m\u00f3vil, para llamar a Osorio y preguntarle la direcci\u00f3n de mi casa. Pero lo hab\u00eda olvidado, por salir con tanta prisa a esa desdichada protesta por la clausura de los cines Ideal. Maldita sea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que yo sepa, Osorio nunca tuvo familia. Tendr\u00eda padres, s\u00ed, pero no se acuerda de ellos, ni de si tuvo hermanos, y asegura definitivamente que nunca estuvo casado. Yo, en cambio, me acuerdo algo de mis padres, con los que, creo, nunca me llev\u00e9 bien, y no s\u00e9 si tuve hermanos o no, porque no los recuerdo, se borraron de mi mente. En cambio, de Carmencita, mi mujer por varios a\u00f1os, me acuerdo muy bien. Solo que nunca hablo de ella con Osorio. Todas las noches, desde que comet\u00ed la locura de abandonarla, pienso en ella y me asaltan los remordimientos. Creo que solo una cosa hice mal en la vida: abandonar a Carmencita. Nunca me perdon\u00f3, por supuesto, jam\u00e1s pude amistarme con ella y, para colmo, ella se cas\u00f3 con Sanabria, un buen amigo del barrio. Es el \u00fanico episodio de mi remoto pasado que mi memoria no ha olvidado; y me atormenta todav\u00eda, sobre todo en las noches. Fue un enamoramiento de la pichula, no del coraz\u00f3n. De esa pichula que ahora ya no me sirve para nada, salvo para hacer pip\u00ed. \u00bfPor qu\u00e9 sigo diciendo \u201cpichula\u201d, algo que no dice nadie en Espa\u00f1a? La fuerza de la costumbre, por supuesto. Abandonar a Carmencita es un episodio que me atormenta todav\u00eda. Nunca m\u00e1s volv\u00ed a verla y solo mucho despu\u00e9s de ocurrido supe que hab\u00eda perdido la vida atropellada por un auto. Nunca he podido recordar el nombre de la mujer por la que abandon\u00e9 a Carmencita. Como la direcci\u00f3n de mi casa, que se me ha desvanecido de la memoria en el peor momento. Volver\u00e1, sin duda, cuando menos lo necesite. Aquel vientecito fue largo, pero tan discreto que apenas lo sent\u00ed. \u00bfCu\u00e1nto tiempo llevaba sentado en la Plaza de Isabel II? Mucho rato, tal vez una hora, acaso dos. Sent\u00eda las piernas amodorradas y pens\u00e9 que me convendr\u00eda dar un paseo. Segu\u00eda totalmente perdido, pero, en cambio, me sent\u00eda ahora m\u00e1s tranquilo. Deb\u00eda de ser pasado el mediod\u00eda, y, aunque no estaba seguro, me pareci\u00f3 recordar que no hab\u00eda tomado desayuno ni almorzado, ni siquiera bebido un vaso de agua en toda la ma\u00f1ana. Pregunt\u00e9 a una persona que pasaba qu\u00e9 hora era y me respondi\u00f3 que cerca de las tres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Las tres de la tarde! \u00bfEncontrar\u00eda mi casa, por fin? \u00bfO tendr\u00eda que ir a la polic\u00eda a que me ayudaran? Deber\u00eda presentar papeles, que, por supuesto, no ten\u00eda conmigo, y todo ser\u00eda confusi\u00f3n y una terrible p\u00e9rdida de tiempo. Hab\u00eda llegado a una gran plaza al fondo de la cual hab\u00eda un edificio que inmediatamente identifiqu\u00e9 como el Palacio Real. \u00bfEra esta la Plaza de Oriente? S\u00ed, lo era. Recordaba este lugar e, incluso, pens\u00e9 que all\u00e1, en la noche de los tiempos, hab\u00eda paseado por aqu\u00ed, cuando caminaba o incluso corr\u00eda en el Paseo del Pintor Rosales, que, por supuesto, estaba cerquita, en esa direcci\u00f3n. Si segu\u00eda, ver\u00eda a mi izquierda el Parque del Oeste que se repletaba en las noches de putas extranjeras, sobre todo dominicanas y haitianas. Entonces reconoc\u00ed, no lejos de donde estaba, un ca\u00f1o de agua fresca en el que la gente llenaba unas botellas o beb\u00eda. Hice la cola y tom\u00e9 unos buenos tragos de agua fresca que me sentaron muy bien. Y remat\u00e9 todo aquello con un vientecito r\u00e1pido, secreto, que a nadie molest\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras caminaba por el Paseo del Pintor Rosales, pens\u00e9 que era bueno que no hubieran desaparecido los museos todav\u00eda. \u00bfNo \u00edbamos a eso, tambi\u00e9n? \u00bfNo est\u00e1n acaso digitalizados los cuadros y esculturas que hay en ellos? Sin duda esa es la raz\u00f3n de que tan poca gente los visite. Incluso el Prado, que sol\u00eda estar siempre lleno, sobre todo en los veranos. Mucha gente prefiere ahora ver los cuadros en las pantallas, igual que Osorio. \u00a1Como si fuera lo mismo ver a un Goya o a un Vel\u00e1zquez o a un Rembrandt originales que en la imagen de una computadora! Lo extraordinario es que haya cr\u00edticos y profesores que sostienen semejante barbarie: que es preferible, no solo por comodidad del espectador, sino porque la imagen digital es m\u00e1s precisa y exacta que la original. Seg\u00fan ellos, el objeto art\u00edstico puede verse en la pantalla con la minucia, lentitud y totalidad que la simple vista no nos permite. Mucha gente se traga estos embustes y los museos se van quedando hu\u00e9rfanos. Tengo que volver al Prado uno de estos d\u00edas, hace tiempo que no voy. Por eso, por falta de gente, les recortan los presupuestos y los abren menos horas cada d\u00eda, menos d\u00edas a la semana y menos semanas al a\u00f1o. Terminar\u00e1n cerr\u00e1ndolos por falta de p\u00fablico. Y cualquier d\u00eda los cient\u00edficos descubrir\u00e1n que la mezcla del \u00f3leo y el lienzo es letal para la salud y habr\u00e1 que quemar todas las pinturas por razones de sanidad p\u00fablica. Espero no estar ac\u00e1 todav\u00eda cuando ocurra esa tragedia. \u00a1Vaya que estoy pesimista hoy d\u00eda! Hab\u00eda llegado al Parque de Debod, all\u00ed estaba la mole egipcia que vagamente recordaba y, como no hab\u00eda sillas y estaba cansado, me sent\u00e9 en el pasto. Sent\u00eda mi coraz\u00f3n latiendo fuerte en el pecho y pens\u00e9 inmediatamente en el infarto. Pero a los pocos minutos me calm\u00e9: era una falsa alarma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No me levant\u00e9 todav\u00eda. Estaba bien all\u00ed. No hab\u00eda mucha gente en el Parque de Debod. Unos pocos turistas tom\u00e1ndole fotos al monumento egipcio. Alguien me hab\u00eda dicho que aqu\u00ed mismo, durante la guerra civil, estaba el Cuartel de la Monta\u00f1a. Y que, cuando se levant\u00f3 Franco, los militares de este cuartel se levantaron tambi\u00e9n, pero el pueblo de Madrid vino en masa, abri\u00f3 las puertas del cuartel y perpetr\u00f3 una gran matanza de soldados. \u00a1Qu\u00e9 tiempos aquellos! Ahora nada se mueve en Espa\u00f1a, donde no volver\u00e1 a haber guerras civiles. Menos mal. El \u201cfranquismo\u201d actual es de otra \u00edndole: sin caudillos ni partidos extremistas, sin fusilamientos ni torturas, todo muy cient\u00edfico, apoyado en la f\u00edsica y las matem\u00e1ticas, y, sobre todo, en el dominio absoluto de las pantallas y las im\u00e1genes sobre la raz\u00f3n y las ideas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me hab\u00eda echado en el pasto y me sent\u00eda tranquilo. Echar\u00eda tal vez un sue\u00f1ecito y, acaso, en el sue\u00f1o recordar\u00eda la direcci\u00f3n de mi casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pensaba en los museos serios, no en las galer\u00edas, que ya no eran, por lo menos en el sentido est\u00e9tico, lo que fueron alguna vez. Ahora se hab\u00edan convertido en peque\u00f1os circos, menos interesantes que los grandes circos, las \u00fanicas instituciones, confieso, que han progresado en esta \u00e9poca hasta transformarse en verdaderos espect\u00e1culos art\u00edsticos. Era algo que yo reconoc\u00eda ya hace tiempo, aunque en secreto. Nunca se lo dir\u00eda a Osorio, porque dar\u00eda saltos de alegr\u00eda, exclamando: \u201c\u00a1Te vendiste a la modernidad!\u201d No me he vendido ni hecho concesi\u00f3n alguna. Simplemente, compruebo un dato objetivo. En tanto que todo lo que era art\u00edstico en el pasado, como el ballet, la \u00f3pera, la pintura, la escultura, la literatura, la m\u00fasica culta, las humanidades, se ha deteriorado al extremo de desaparecer o cambiar de naturaleza para peor, el circo, antes un entretenimiento para ni\u00f1os, o para adultos y viejos que a\u00f1oraban su ni\u00f1ez, y que nadie hubiera llamado arte hace medio siglo, ha ido refund\u00e1ndose, enriqueci\u00e9ndose, alcanzando unos grados de rigor, elegancia, audacia y perfecci\u00f3n que dan a muchos de sus n\u00fameros la belleza de una antigua obra de arte. Claro que el desarrollo de la tecnolog\u00eda ha contribuido en parte a esa conversi\u00f3n de los circos en espect\u00e1culos art\u00edsticos de alto nivel. Los j\u00f3venes, que antes quer\u00edan ser arquitectos, luego cineastas, luego cantantes, luego chefs de cocina o futbolistas, ahora sue\u00f1an con ser cirqueros, trapecistas, payasos, equilibristas, magos. As\u00ed cambian los tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfMe hab\u00eda quedado dormido? Estaba a punto de hacerlo, en todo caso. Me sent\u00eda bien. Hab\u00eda una brisa agradable; eso s\u00ed, ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que me estaban picando los bichos, sobre todo las hormigas. El est\u00f3mago me daba un poco de paz. No me ven\u00edan esos vientos desagradables que me hac\u00edan pasar tantas verg\u00fcenzas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hac\u00eda algunas semanas \u2013\u00bfo meses?\u2013, por ejemplo, despu\u00e9s de esperar un buen tiempo, consegu\u00ed una entrada y fui a ver al c\u00e9lebre Adonis Mantra. Un verdadero prodigio ese mago de Silesia; hac\u00eda desaparecer gente del p\u00fablico ante los ojos de los espectadores, los hac\u00eda levitar, \u00e9l mismo volaba hasta el techo del auditorio y, luego de un segundo en que se apagaban todas las luces y volv\u00edan a encenderse, aparec\u00eda amarrado en el fondo de un ba\u00fal. Trucos inveros\u00edmiles, absoluta genialidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo mismo pasa con los dibujos animados. Y sin duda que por las mismas razones: los adelantos tecnol\u00f3gicos. Es curioso. De chico, a diferencia de mis compa\u00f1eros de colegio, a m\u00ed los circos no me gustaban. Sobre todo las fieras amaestradas, que me daban miedo. Iba, cuando me llevaban mis padres, pero no me mor\u00eda por ellos, como mis amigos. Y todav\u00eda menos por los dibujos animados. Cuando discut\u00edan sobre qu\u00e9 pel\u00edcula ir\u00edan a ver, yo estaba siempre contra la idea de soplarme alguna del Pato Donald, el Rat\u00f3n Mickey o Popeye y la flaca Olivia. Me aburr\u00edan. Y, sin embargo, ahora son las \u00fanicas pel\u00edculas de la televisi\u00f3n que veo con agrado. Incre\u00edbles los efectos que consiguen. Las figuritas saltan de las pantallas, te miran a los ojos, se te sientan en las rodillas, se esconden debajo del sof\u00e1. As\u00ed lo parec\u00eda al menos. Debe ser cierto aquello de que con la vejez uno regresa a la ni\u00f1ez. A mis a\u00f1os, me hab\u00eda dado por los circos y los dibujos animados, los dos \u00fanicos campos en los que reconoc\u00eda que la cultura \u2013\u00bfla cultura?\u2013 de hoy hab\u00eda superado a la de ayer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De todas maneras, no deja de ser triste que en una \u00e9poca en la que ser\u00eda imposible que aparecieran un Cervantes, un Miguel \u00c1ngel, un Beethoven, lo \u00fanico comparable a esos gigantes en originalidad y belleza sean los saltimbanquis de los circos y los monigotes de los dibujos animados. Soy injusto pensando as\u00ed, porque, la verdad, ahora solo esas dos cosas me producen la sensaci\u00f3n de haber alcanzado la plenitud absoluta que de joven me dio leer&nbsp;<em>Guerra y paz<\/em>&nbsp;o ver por primera vez en la Galer\u00eda de los Uffizi de Florencia&nbsp;<em>El nacimiento de la primavera&nbsp;<\/em>y la&nbsp;<em>Gioconda&nbsp;<\/em>en el Louvre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me sent\u00eda bien y segu\u00eda durmiendo tirado en el pastito del Parque de Debod. No recuerdo la direcci\u00f3n de mi casa y no me importa. Las llamadas galer\u00edas de arte, en cambio, me parecen unos cirquitos fracasados en la gran mayor\u00eda de los casos. O teatros de unas mojigangas rid\u00edculas. En la \u00faltima que visit\u00e9, hace unos meses (\u00bfo a\u00f1os?), la Marlborough, de Madrid, exhib\u00eda bajo el t\u00edtulo&nbsp;<em>Arte para la<\/em>&nbsp;<em>fantas\u00eda y la imaginaci\u00f3n<\/em>&nbsp;unas pinturas inmateriales del famoso Emil Boshinsky. Por lo pronto, no s\u00e9 por qu\u00e9 es tan famoso ese estafador. Sus engendros se pod\u00edan ver en grandes pantallas. Luc\u00edan unos t\u00edtulos bastante llamativos como&nbsp;<em>Tiburcio,<\/em>&nbsp;<em>hacedor de tempestades<\/em>,&nbsp;<em>La caperuza del monje Romualdo<\/em>. Eran unos fuegos artificiales, como las figuras de los calidoscopios, esas cajitas que muestran vidrios de colores en movimiento, con los que se intentaba distraer a los ni\u00f1os cuando yo era uno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A prop\u00f3sito, ya nadie sabe qu\u00e9 eran los calidoscopios; los ni\u00f1os ya no juegan con esos juguetes, por supuesto; ahora desde que nacen manejan computadoras. El otro d\u00eda discut\u00ed con Osorio, pues me juraba que \u00e9l nunca hab\u00eda conocido esos tubos con vidriecitos de colores que al moverse cambiaban de figura. Eran entretenidos y bonitos, y, me parece, yo pasaba horas con ellos, moviendo la mu\u00f1eca de mi mano derecha para que las figuras bailaran. Me parec\u00eda, al menos, quiz\u00e1 sea un falso recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/image-18.png\" alt=\"Ilustraci\u00f3n: Nerea P\u00e9rez\" class=\"wp-image-13430\" width=\"1201\" height=\"887\" srcset=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/image-18.png 800w, https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/image-18-300x222.png 300w, https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/image-18-768x567.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1201px) 100vw, 1201px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ilustraci\u00f3n: Nerea P\u00e9rez<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gracia de la exposici\u00f3n de Emil Boshinsky est\u00e1 en que sus cuadros no existen: salvo sus t\u00edtulos, la telas tienen una existencia digital. Pero pueden ser adquiridos en la Marlborough, la que expide a los clientes que los compran un certificado de propiedad. Me pareci\u00f3 una simple broma, y peor todav\u00eda cuando la galerista me dio toda una explicaci\u00f3n sociopol\u00edtica para justificar la pantomima. Me asegur\u00f3 que con esta invenci\u00f3n pl\u00e1stica Boshinsky ha resuelto un problema antiqu\u00edsimo, el de la propiedad privada y sus detractores. Ella siempre fue considerada un robo y una injusticia de los ricos contra los pobres. Las \u201cpinturas inmateriales\u201d tienen due\u00f1os, de modo que la propiedad privada se respeta, y, al mismo tiempo, todos pueden disfrutar de esa propiedad privada sin arrebat\u00e1rsela al propietario a trav\u00e9s de la red. Me asegur\u00f3 que se hab\u00edan vendido ya varias \u201cpinturas inmateriales\u201d, a precios muy m\u00f3dicos \u2013iban de 20 a 25,000 euros apenas\u2013, y la galer\u00eda consideraba esto un \u00e9xito. Yo le dije \u2013no s\u00e9 c\u00f3mo me acord\u00e9\u2013 que un poeta y pintor peruano, Jorge Eduardo Eielson, hab\u00eda inventado las \u201cesculturas imaginarias\u201d hace unos ochenta a\u00f1os (o mucho m\u00e1s). Las instal\u00f3 en sitios muy vistosos, la Torre de Pisa, el Arco de Triunfo, la Estatua de la Libertad y hasta envi\u00f3 una de ellas a la luna en una nave espacial de la&nbsp;NASA. Sin cobrar un centavo por ello. Pens\u00e9 que a la galerista le divertir\u00eda saber que Boshinsky ten\u00eda un antecesor, pero ella me mir\u00f3 con un aire incr\u00e9dulo y un tanto l\u00fagubre. Me vinieron dos vientos mientras conversaba con ella, que consegu\u00ed disimular encogi\u00e9ndome un poco, como para rascarme una pierna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando me despert\u00e9 estaba con escalofr\u00edos y hab\u00eda disminuido la luz natural. Ten\u00eda la horrible sensaci\u00f3n de que, cuando dorm\u00eda, adem\u00e1s de despedir vientos, se me hab\u00eda soltado el est\u00f3mago y salido la caca. \u00a1El maldito est\u00f3mago! No era la primera vez que me ocurr\u00eda esto. Me hab\u00eda pasado antes, en un cine, viendo una pel\u00edcula de John Ford, un cineasta que admiro mucho. Ahora tendr\u00eda que hacer lo mismo. Limpiarme con cuidado, lavar con lej\u00eda el calzoncillo y el pantal\u00f3n llenos de mierda. Qu\u00e9 asco. Siempre que encontrara mi casa. Todav\u00eda hab\u00eda un poco de sol. Ten\u00eda escalofr\u00edos y seguramente me hab\u00edan picado los bichos, sobre todo las hormigas, mientras dorm\u00eda. No me acordaba, por supuesto, de la direcci\u00f3n de mi casa, ni del nombre de su calle, pero el miedo hab\u00eda disminuido. Me sent\u00eda m\u00e1s resignado con mi suerte. Me levant\u00e9 con dificultad y pregunt\u00e9 la hora a un transe\u00fante. Eran las cinco y diez de la tarde. Todav\u00eda ten\u00eda tiempo de recordar la direcci\u00f3n de mi casa. Si no la recordaba \u2013pero me sent\u00eda optimista, ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que estaba cerca, este barrio me parec\u00eda conocido\u2013 ir\u00eda a la polic\u00eda, para no pasar la noche a la intemperie. Tal vez no saldr\u00eda nunca m\u00e1s de los calabozos. Pero por lo menos en la polic\u00eda, mientras averiguaban qui\u00e9n era, estar\u00eda bajo techo. \u00bfQu\u00e9 har\u00eda si llov\u00eda? Ech\u00e9 a caminar pasito a paso por la avenida del Pintor Rosales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Osorio me arrastr\u00f3 hace unos meses \u2013tal vez fueran semanas\u2013 a una galer\u00eda nueva, \u201crompedora\u201d, me dijo, en Lavapi\u00e9s. La exposici\u00f3n se titulaba&nbsp;<em>Esculturas para el olfato<\/em>. Hab\u00eda una veintena de mu\u00f1ecotes que vomitaban, orinaban, defecaban o supuraban unos l\u00edquidos \u2013llam\u00e9moslos por su nombre: mocos\u2013 por las orejas y por las narices, que, para apreciar a cabalidad el significado de la muestra, uno ten\u00eda que oler en unos recipientes donde dos mu\u00f1ecotes escurr\u00edan esas excreciones. Desde que entr\u00e9 sent\u00ed tanto asco que me dieron ganas a m\u00ed tambi\u00e9n de arrojar el alma en aquellos pudrideros. Y, por supuesto, me vino una cadena de vientos. Siempre me ocurre cuando algo me altera los nervios. Pero Osorio \u2013cu\u00e1ndo no\u2013 me asegur\u00f3 que, luego de un primer momento dif\u00edcil, el olfato pertinaz perd\u00eda el asco y empezaba a entender el significado profundo de la muestra. Y a\u00f1adi\u00f3: \u201csu sentido metaf\u00edsico\u201d. Cre\u00eda, el pobre ingenuo, que me intimidar\u00eda. \u201cNunca imagin\u00e9 que la metaf\u00edsica oliera a pedo\u201d, le contest\u00e9. \u201cYa me basta con los m\u00edos.\u201d Al final del recorrido, el propio artista, un joven peludo con mirada de loco, que parec\u00eda no haberse ba\u00f1ado nunca y que dec\u00eda llamarse Gregorio Samsa, gratificaba al heroico visitante con un texto traducido de Baudelaire sobre el valor art\u00edstico de los olores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya casi no voy al teatro ni a la \u00f3pera, pese a lo mucho que antes me gustaban. Precisamente por eso no voy. Porque ahora se han vuelto tambi\u00e9n una astracanada, un pretexto para usar las pantallitas, como todo en este mundo electr\u00f3nico y digital en que hemos venido a parar gracias al progreso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y pensar que se celebr\u00f3 como un gran invento \u2013yo lo recuerdo muy bien, ocurri\u00f3 hace unos cuarenta a\u00f1os, o veinte, o diez: eso que llaman el espect\u00e1culo multimedia comentado\u2013. Pareci\u00f3 un avance que se pudiera o\u00edr una \u00f3pera y, a la vez, en la pantallita port\u00e1til recibir informaci\u00f3n sobre la obra, el compositor, el libretista, el director de orquesta, el contexto hist\u00f3rico de la pieza, y, para colmo, que fuera posible tambi\u00e9n comentar con otras personas la representaci\u00f3n a la que se asist\u00eda, con espectadores pr\u00f3ximos o que estaban lejos de lo que ocurr\u00eda en el escenario. Bravo, brav\u00edsimo. Solo que como la atenci\u00f3n es una sola, y el cerebro tambi\u00e9n uno, una operaci\u00f3n simult\u00e1nea de esta \u00edndole hace que el espectador termine concentr\u00e1ndose en los pedacitos de pantalla port\u00e1til y distray\u00e9ndose completamente de la \u00f3pera que, en teor\u00eda, fue a o\u00edr y ver. Todo el teatro se convierte en una muchedumbre de gente que, en vez de escuchar y paladear la m\u00fasica, est\u00e1 totalmente absorbida por las pantallitas, inform\u00e1ndose sobre una obra que ni oyen ni ven sino a puchitos, y comentando \u2013chismorreando m\u00e1s bien\u2013 con otros cacasenos como ellos, imantados por las pantallitas. Es imposible gozar de un concierto, o de una \u00f3pera y hasta de una comedia ligera, rodeado de gente que no hace m\u00e1s que teclear o acariciar las tabletas que tiene bajo los ojos y que lanzan gui\u00f1os incesantes alrededor del pobre espectador que fue al teatro con la est\u00fapida ilusi\u00f3n de escuchar y ver las cosas que ocurr\u00edan en el escenario. El \u00fanico espectador serio que se admite hoy es el que produce el propio b\u00edpedo en su artefacto port\u00e1til, ese incinerador de todo lo que es genuino y aut\u00e9ntico, algo que ha desaparecido pr\u00e1cticamente en este mundo donde solo reina y fulgura lo postizo y artificial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfNo era ese el Teatro Real? \u00bfNo estaba otra vez ante el Palacio de Oriente? S\u00ed, por supuesto. Aquello era el Palacio Real, donde los reyes recib\u00edan las credenciales de los embajadores. \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda llegado hasta aqu\u00ed? Ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que caminaba en la otra direcci\u00f3n. En alg\u00fan momento habr\u00eda dado la vuelta y rehecho el camino que hice en la ma\u00f1ana. S\u00ed, ese era el Teatro Real. Estaba muy cansado y me hab\u00eda deprimido de nuevo. Sent\u00ed algo raro en la cara, me toqu\u00e9 los ojos y descubr\u00ed que estaban llenos de l\u00e1grimas. Tuve la valent\u00eda de contenerme, para no llorar a gritos. \u00bfNunca llegar\u00eda a mi casa? Estaba ya muy cansado, me temblaba el cuerpo y ten\u00eda muchas ganas de acostarme. Qu\u00e9 rico, taparse bien y dormirse sabiendo que me despertar\u00eda varias horas despu\u00e9s, con la luz natural, y que aquella ser\u00eda mi casa, bueno, mi cuarto y mi ba\u00f1ito. S\u00ed, qu\u00e9 rico. Me horroriza la idea de pasar toda la noche sentado en una banca, muerto de fr\u00edo. Estoy seguro de que, si debo estar toda la noche a la intemperie, me morir\u00e9 como un perro. Estaba muy cansado y busqu\u00e9 un banco donde sentarme a ver pasar el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando me sent\u00e9, en una esquina de la Plaza de Oriente, medio de cara y medio de espalda al Palacio Real, me sent\u00ed m\u00e1s tranquilo. Me toqu\u00e9 los ojos y hab\u00eda dejado de llorar. Mir\u00e9 al cielo y estaba limpio y radiante. Hab\u00edan salido algunas estrellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces pienso que, sin darme cuenta, lo que ocurre a mi alrededor me va contaminando a m\u00ed tambi\u00e9n y ya no s\u00e9 realmente distinguir entre lo que es cultura y eso que hace sus veces en el mundo disparatado en que ahora vivimos. Lo digo por mi discusi\u00f3n del otro d\u00eda con Osorio despu\u00e9s de la cena donde los Arismendi, esos millonarios o m\u00e1s bien billonarios. La cena me impresion\u00f3 mucho, es cierto, no por la comida, nada del otro mundo, sino por los hologramas. La verdad, qu\u00e9 notable: un espect\u00e1culo fe\u00e9rico. Nos tuvo, a la media docena de invitados, sorprendidos y maravillados del principio al fin de la noche. Yo ya hab\u00eda visto hologramas en ferias y exposiciones y en museos, pero esas figuritas en tercera dimensi\u00f3n nunca me dejaron maravillado. Esa noche s\u00ed. Ni siquiera sab\u00eda que la tecnolog\u00eda de los hologramas hubiera evolucionado tanto como para producir los prodigios que vimos donde los Arismendi.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De entrada, me qued\u00e9 boquiabierto cuando advert\u00ed, junto al mayordomo que me abri\u00f3 la puerta y me ayud\u00f3 a quitarme el abrigo y la bufanda, que hab\u00eda un doble hologr\u00e1fico de \u00e9l, otro mayordomo con su misma cara y atuendo, repitiendo sus gestos, sonrisas y venias. Eso fue solo el comienzo. Toda la noche estuvimos rodeados de esos personajes fantasmales, duplicando a camareros o camareras, sirviendo la mesa, pasando las fuentes con bocaditos y bebidas, tan absolutamente id\u00e9nticos a los reales que aquello se convirti\u00f3 en un delirio; nos dio a todos la sensaci\u00f3n de haber entrado a un mundo on\u00edrico, de estar viviendo en un poema surrealista, verificando que lo maravilloso cotidiano existe, no s\u00e9 c\u00f3mo llamarlo, un mundo en el que resulta dif\u00edcil distinguir las fronteras entre la realidad, los personajes de carne y hueso y sus dobles, esos fantoches de la ilusi\u00f3n tecnol\u00f3gica. El broche de oro vino al final, cuando, para despedirnos en la puerta de la casa, aparecieron duplicados nuestros anfitriones, los Arismendi ficticios, que nos dieron tambi\u00e9n las buenas noches y nos desearon toda clase de felicidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi discusi\u00f3n con Osorio estall\u00f3 cuando le cont\u00e9 la impresi\u00f3n que me caus\u00f3 aquella cena hologr\u00e1fica. Me interrumpi\u00f3, feliz, como si me hubiera sorprendido haciendo algo mal\u00edsimo, masturb\u00e1ndome por ejemplo. \u201cAhora, dime, \u00bfeso que vimos es o no es arte?\u201d Yo le dije que no lo era, solo una notable proeza de la t\u00e9cnica. \u00c9l replic\u00f3: \u201cPues es eso lo que ha sido toda la vida el arte tambi\u00e9n, una haza\u00f1a tecnol\u00f3gica. En eso consiste el arte de nuestros d\u00edas.\u201d Fue una discusi\u00f3n de varias horas, en que yo me negaba a aceptar su teor\u00eda seg\u00fan la cual los verdaderos artistas de nuestro tiempo son los ingenieros electr\u00f3nicos, los programadores inform\u00e1ticos, los grandes especialistas del sonido y la imagen y los profesionales de la Red. Pero, aunque nunca le di la raz\u00f3n, en los argumentos de Osorio hay una deprimente verdad: vivimos en un mundo en el que lo que antes llam\u00e1bamos arte, literatura, cultura, ya no es obra de la fantas\u00eda y la destreza de unos creadores individuales sino de los laboratorios, los talleres y las f\u00e1bricas. Es decir, de las malditas maquinitas. (\u00bfSoy acaso un ludita? Tal vez lo sea.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sent\u00eda que me venc\u00eda el sue\u00f1o otra vez. Si me quedaba dormido, cuando despertara habr\u00eda muchas estrellas en el cielo. Todo un d\u00eda buscando mi casa, bueno, mi cuartito, con la seguridad de que estaba por ac\u00e1, muy cerca, sin poder encontrarlo. Ahora, en este momento, no me importaba. Sab\u00eda que ten\u00eda los calzoncillos llenos de mierda, porque en el sue\u00f1ecito de la avenida del Pintor Rosales se me hab\u00eda salido la caca, y no me importaba tampoco. Me acurruqu\u00e9 en m\u00ed mismo y pens\u00e9 que me sent\u00eda bien y que iba a dormir otro ratito m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfSer\u00e1 que la cultura ya no tiene ninguna funci\u00f3n que cumplir en esta vida? \u00bfQue sus razones antiguas, aguzar la sensibilidad, la imaginaci\u00f3n, hacer vivir el placer de la belleza, desarrollar el esp\u00edritu cr\u00edtico de las personas, ya no hacen falta a los seres humanos de hoy, pues la ciencia y la tecnolog\u00eda pueden sustituirlos con ventaja? Por eso ser\u00e1 que ya no hay departamentos de Filosof\u00eda en ninguna universidad de los pa\u00edses cultos de la tierra. (Hice una exploraci\u00f3n el otro d\u00eda y el internet me hizo saber que entre los \u00faltimos departamentos de Filosof\u00eda que sobreviven est\u00e1n, uno, en una Universidad de Cochabamba, Bolivia, y el otro en la Facultad de Letras de las Islas Marquesas. Pero, en esta \u00faltima, la Filosof\u00eda comparte el departamento acad\u00e9mico con Teolog\u00eda y Cocina. \u00a1Vaya mezcla! Me imagino el diploma de doctor en Filosof\u00eda, Teolog\u00eda y Gastronom\u00eda y me muero de risa.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, si las ideas en s\u00ed, desasidas de finalidades pr\u00e1cticas inmediatas, hubieran desaparecido, toda forma de disidencia y contestaci\u00f3n se habr\u00eda evaporado tambi\u00e9n como consecuencia de aquello en nuestras sociedades. Por fortuna todav\u00eda no es as\u00ed, aunque, me temo, vamos por este camino hacia ese fin: una sociedad de aut\u00f3matas. Mi esperanza est\u00e1 en el movimiento de los \u201cdesequilibrados\u201d que se ha extendido tanto por el globo, no solo por Espa\u00f1a. Aunque tengo sentimientos encontrados respecto a los \u201cdesequilibrados\u201d. A ratos, me inspiran simpat\u00eda, porque este mundo no les gusta y por su forma de vida es obvio que quisieran cambiarlo. Hay en ellos una actitud desinteresada, de pureza y espiritualidad, todo lo que parece haberse extinguido en el resto de nuestra sociedades fren\u00e9ticamente entregadas a trabajar, a producir, ganar dinero, y llenarse de maquinitas entretenidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero estoy lejos de compartir todas sus tesis y man\u00edas. Tambi\u00e9n me asusta su actitud fan\u00e1tica contra ciertas cosas como el sexo y la carne, sin los cuales mi juventud y mis a\u00f1os de madurez se hubieran visto privados de muchos placeres que recuerdo con una emoci\u00f3n que ciertos d\u00edas me cuaja los ojos de l\u00e1grimas. (Con los a\u00f1os me he vuelto bastante lloroncito.) No estoy diciendo que hacer el amor y comerse un jugoso churrasco fueran equivalentes, no soy tan imb\u00e9cil. Eso s\u00ed, creo que hacer el amor era algo maravilloso, sobre todo cuando yo era joven. Record\u00e9 a Carmencita. \u00bfNo era riqu\u00edsimo desnudarse y enredarse en la cama durante horas y hacer el amor al volver de la oficina de noticias en la que trabajaba? Ver por primera vez el cuerpo desnudo de una muchacha, hacerle el amor con la delicadeza con que entonces se escrib\u00eda un poema, gozar juntos ebrios de deseo y de felicidad, sentir que se abol\u00eda el tiempo y uno alcanzaba esa inmortalidad del instante que da el \u00e9xtasis carnal: \u00a1qu\u00e9 maravilla! Ahora tengo la seguridad de que el sexo ya no representa tanto como cuando uno, en aquellos lejanos a\u00f1os, iba poco a poco venciendo los tab\u00faes y veladuras que rodeaban el amor f\u00edsico y llegaba por fin al acto sexual como quien llega al para\u00edso. Por lo dem\u00e1s, en esas \u00e9pocas zamparse un buen filete, un chulet\u00f3n o unos ri\u00f1oncitos al vino era algo deleitable, algo que el com\u00fan de los mortales hac\u00eda con perfecta buena conciencia, sin los problemas morales y pol\u00edticos que eso plantea hoy, cuando todo el mundo hace chistes, sigue las instrucciones de los dietistas y los platos de comida parecen remedios, medicinas. Uy, qu\u00e9 asco es comer y beber en este tiempo. Lo dice alguien que casi nunca come en exceso y rara vez bebe esos l\u00edquidos farmac\u00e9uticos que ahora llaman vino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dorm\u00eda y so\u00f1aba tranquilo, en perfecta paz conmigo mismo. Se me hab\u00edan quitado el miedo y el fr\u00edo. Me sent\u00eda bien en el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicen que el movimiento de los \u201cdesequilibrados\u201d naci\u00f3 en el Jap\u00f3n hace ya medio siglo. En todo caso, su expansi\u00f3n por el mundo ha sido lenta, ha ocurrido como un fen\u00f3meno natural, al igual que se van abriendo camino los r\u00edos, no por obra de la propaganda y la evangelizaci\u00f3n, pues, dado su individualismo desenfrenado, lo \u00faltimo que sus adeptos har\u00edan ser\u00eda convertirse en propagandistas y ap\u00f3stoles de su filosof\u00eda de vivir. No constituyen una nueva religi\u00f3n ni mucho menos. \u00bfQu\u00e9 son, entonces? Algo as\u00ed como una fraternidad pac\u00edfica e iconoclasta, que, allende o dentro de las propias fronteras, hermana sobre todo a la gente joven. La llamo \u201cfraternidad\u201d porque hablar de \u201cideolog\u00eda\u201d ser\u00eda un anacronismo: ya nadie sabe ahora qu\u00e9 es o qu\u00e9 fue eso. Ya no hay ideolog\u00edas dignas de ese nombre tampoco. Todo se ha vuelto muy pr\u00e1ctico en esta vida, sobre todo la pol\u00edtica. Quiz\u00e1s el movimiento de los \u201cdesequilibrados\u201d sea una reacci\u00f3n contra el pragmatismo materialista universal que se ha impuesto como \u00fanica forma de vida, una singular protesta contra un mundo de gentes que parecen estar de acuerdo en casi todo y no ven m\u00e1s all\u00e1 de las orejeras que llevan puestas \u2013que llevamos, no s\u00e9 por qu\u00e9 me excluyo\u2013 sin saberlo. No, los \u201cdesequilibrados\u201d no hacen adoctrinamiento ni apostolado, al menos que yo sepa. Eso s\u00ed, predican con su ejemplo. Y este ha ido cundiendo, extendi\u00e9ndose. Ahora est\u00e1n por todas partes, aunque las pantallas que pululan por las calles que difunden noticiarios no suelen hablar de ellos. Pero lo cierto es que su manera de ser y de vivir ha tocado alguna fibra \u00edntima de muchos j\u00f3venes de la \u00faltima generaci\u00f3n. Como son tan pac\u00edficos y no suelen hacer m\u00edtines, ni acampadas, reh\u00fayen a los medios y son antigregarios, pasan algo desapercibidos. Pero est\u00e1n ah\u00ed, rode\u00e1ndonos. Miles, decenas de miles, acaso millones. Y, eso s\u00ed, todos j\u00f3venes. Supongo que a medida que van ganando a\u00f1os, volvi\u00e9ndose viejos, se retiran. O acaso los matan los m\u00e1s j\u00f3venes. En el sue\u00f1o, me re\u00ed, divertido con aquella ocurrencia. \u00a1Qu\u00e9 va! Los \u201cdesequilibrados\u201d son pac\u00edficos y no creo que maten ni a las moscas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 quieren? \u00bfEn qu\u00e9 forma les gustar\u00eda que cambiara el mundo? Yo convers\u00e9 una vez con un grupito de ellos, aqu\u00ed en Madrid. Estaban asole\u00e1ndose, tirados en la hierba, en el Parque de Debod, junto al peque\u00f1o templete egipcio, contemplando, bajo un cielo despejado, el Parque del Oeste a sus pies.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al principio, me miraron con desconfianza, aunque sin hostilidad. Cuando les expliqu\u00e9 que solo quer\u00eda saber un poco m\u00e1s de lo que hac\u00edan, cre\u00edan y deseaban para la sociedad, se quedaron desconcertados. Por fin, luego de cambiar miradas entre ellos, asintieron. Uno me pregunt\u00f3 si yo era de la polic\u00eda. Y todos se rieron, viendo mi aspecto de pordiosero. Conversamos cerca de una hora, tirados en el pasto, yo como un bisabuelo o tatarabuelo rodeado de sus bisnietos y tataranietos. Hab\u00eda algunos chicos y chicas extranjeros entre ellos que apenas chapurreaban el espa\u00f1ol. Este fue el idioma en el que hablamos, con algunas frasecitas de cuando en cuando en ingl\u00e9s, italiano o franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me qued\u00e9 un poco confuso con tantas contradicciones y vaguedades, la verdad. Despu\u00e9s, reflexionando sobre aquello que hacen los \u201cdesequilibrados\u201d, llegu\u00e9 a la convicci\u00f3n de que lo hacen m\u00e1s por instinto que por reflexi\u00f3n. Lo suyo no son las ideas, tan totalmente devaluadas en el mundo de hoy, sino los impulsos, las intenciones, la acci\u00f3n. Lo que me qued\u00f3 m\u00e1s claro, en lo que todos ellos est\u00e1n de acuerdo: nuestro sistema no deja a la gente tiempo para malgastarlo. Hacen una defensa apasionada del ocio. Perder el tiempo como ellos, all\u00ed, tumbados en la hierba, les parece un gran privilegio, porque es una rareza en el mundo de hoy. No hacer nada, estar ah\u00ed, fantaseando, gozando del solcito tibio, cantando o contando chistes. \u201cEsto es vida\u201d, afirm\u00f3 uno de ellos. \u201cY no pasarse ma\u00f1ana y tarde haciendo clic clic en el ordenador, rodeado de paredes y de tedio.\u201d \u201cNo todo puede ser trabajo, hay otras cosas que debemos valorar\u201d, a\u00f1adi\u00f3 una chica pelirroja, con convicci\u00f3n. Los dem\u00e1s asintieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando yo les pregunt\u00e9 c\u00f3mo hac\u00edan para comer, c\u00f3mo ganan su vida, se sorprendieron, igual que si se tratara de algo sin importancia. Hac\u00edan trabajitos a veces y compart\u00edan entre ellos todo lo que ten\u00edan, me dijeron. Algunos se hab\u00edan arreglado para recibir pensiones del Estado. En todo caso, compart\u00edan los ingresos y los gastos que ten\u00edan. Adem\u00e1s, no com\u00edan mucho y, por supuesto, todo era de todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s, cuando yo les pregunt\u00e9 por qu\u00e9 se preocupaban tanto por las cremas, los ung\u00fcentos, los afeites, los not\u00e9 inc\u00f3modos, como si hubiera violado un terreno \u00edntimo. Luego de una largu\u00edsima pausa, uno de ellos murmur\u00f3: \u201cNuestro cuerpo es sagrado y hay que cuidarlo.\u201d Para ellos, en verdad, lo sagrado son las perfumer\u00edas y las farmacias. Me preguntaron si no me hab\u00eda echado algo para el sol y como les dije que no, que nunca usaba cremas protectoras, se escandalizaron. Me confesaron que todo el dinerito que ganan con trabajos eventuales y las pensiones que recib\u00edan por el mero hecho de existir lo invert\u00edan en comprarse pastillas, lociones, t\u00f3nicos, todo aquello que impide el deterioro de la piel, los ojos, los dientes. Por razones de est\u00e9tica, tambi\u00e9n, pero sobre todo de salud. Dec\u00edan que, aunque hay muchas cosas malas en nuestro tiempo, hay una buen\u00edsima, y es todo lo que ha inventado la ciencia para defendernos contra la decadencia f\u00edsica: desinfectantes, reconstituyentes, b\u00e1lsamos, hidroterapias, ba\u00f1os t\u00e9rmicos, masajes, un arsenal de drogas y productos naturales que, usados con sabidur\u00eda, mantienen a los seres humanos sanos, bellos, en pleno uso de sus facultades hasta el \u00faltimo d\u00eda. Uno de los chicos, de cuerpo estilizado y asc\u00e9tico, dijo que lo m\u00e1s importante era tener el est\u00f3mago siempre limpio y que haber acabado con el estre\u00f1imiento era la m\u00e1xima gloria de la ciencia contempor\u00e1nea. (Pero para todo esto se necesita mucho dinero y ellos, que son vagos, no lo tienen: \u00bfc\u00f3mo hacen?) Porque gozar de un est\u00f3mago que funciona con la puntualidad de un reloj suizo imped\u00eda a las personas sucumbir a la neurosis, la causa primordial de los suicidios que se registran a diario en toda Europa. Otro le discuti\u00f3 que m\u00e1s importante es el descubrimiento de la jalea que mantiene fresca y alerta la memoria. Otro los refut\u00f3 a ambos, asegurando que una proeza mayor todav\u00eda era la de haber fabricado la p\u00edldora que sosiega la libido y que hubiera hombres y mujeres sin preocupaciones sexuales como anta\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aprovech\u00e9 para preguntarles por qu\u00e9 los \u201cdesequilibrados\u201d estaban contra el sexo y practicaban \u2013por lo menos muchos de ellos\u2013 la castidad. Advert\u00ed que algunos del grupo se ruborizaban y desviaban la vista. Por fin, la pelirroja tom\u00f3 la palabra y me explic\u00f3: \u201cEs que nosotros estamos a favor de la limpieza, tanto corporal como espiritual.\u201d \u201cYo tambi\u00e9n lo estoy\u201d, les asegur\u00e9. \u201cPero eso no puede significar que no haya que hacer nunca el amor, una cosa tan saludable y placentera.\u201d Me miraron como lo que soy, un hombre de las cavernas. \u201c\u00bfNo basta con que tengamos que expulsar cada d\u00eda nuestros excrementos?\u201d, intervino con beligerancia un jovencito, casi un ni\u00f1o, que hasta entonces no hab\u00eda hablado. \u201c\u00bfTenemos que dedicarnos tambi\u00e9n a expulsar diariamente nuestro semen?\u201d No entend\u00ed qu\u00e9 quer\u00eda decirme, pero, al parecer, sus compa\u00f1eros s\u00ed, pues todos sonrieron al o\u00edrlo, como si me hubiera derrotado. Les dije que, cuando yo era chico, eso era lo que trataban de inculcarnos los curas: que el sexo era algo sucio, feo y pecaminoso, y, por lo tanto, prescindible. Se encogieron de hombros. Ninguno de ellos practicaba religi\u00f3n alguna, solo una chica confes\u00f3 que, aunque no era seguidora de ning\u00fan credo, tampoco pod\u00eda ser atea, pues cre\u00eda en \u201cun principio primero para todas las cosas\u201d. Su defensa del ascetismo no estaba inspirada en la fe religiosa, sino en una moral laica, o, sorprendentemente, en la higiene.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No he visto un ejemplo m\u00e1s flamante de la devaluaci\u00f3n del sexo entre los j\u00f3venes, justamente ahora que se ha alcanzado lo que hace apenas medio siglo parec\u00eda inalcanzable: la libertad irrestricta para practicar el sexo de cualquier manera, en cualquier parte y con quien sea. Tal vez esa celeb\u00e9rrima libertad sea la causa de su devaluaci\u00f3n. El sexo excitaba mucho a la gente cuando lo rodeaban prohibiciones y tab\u00faes; desaparecidos estos, perdi\u00f3 su magia, y ahora los j\u00f3venes le hacen ascos. \u00a1Qui\u00e9n lo hubiera dicho!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando susurr\u00e9 que si todo el mundo los imitara y se volviera casto desaparecer\u00eda la humanidad, uno de ellos me repuso: \u201cLa ciencia resolver\u00e1 eso, fabricando gente en los laboratorios.\u201d Pero lo que divirti\u00f3 mucho al grupo fue que otro a\u00f1adiera: \u201c\u00bfY a qui\u00e9n le importar\u00eda que desaparezcamos? No a las plantas ni a los animales en todo caso.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Les pregunt\u00e9 por qu\u00e9 los llamaban \u201cdesequilibrados\u201d y no lo sab\u00edan. Alguien fantase\u00f3: \u201cTal vez nos pusieron ese nombre los que cre\u00edan que \u00e9ramos un peligro para la sociedad. Aunque despu\u00e9s se dieron cuenta de que eso no era as\u00ed, el nombre qued\u00f3. A nosotros\u2026 o por lo menos a m\u00ed, no me importa.\u201d \u201cA esa palabra, \u2018nosotros\u2019, la hemos desahuciado\u201d, afirm\u00f3 una de las chicas. \u201cDe haber sido un insulto, la volvimos una virtud\u201d, la apoy\u00f3 su vecino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aman los afeites y los f\u00e1rmacos, menosprecian el sexo y son vegetarianos recalcitrantes. El \u00fanico momento de la charla en que se exaltaron fue cuando les dije que la prohibici\u00f3n de comer carne me parec\u00eda absurda, que iba contra la libertad y los derechos humanos, contra el derecho al placer. Lo peor es que el Estado, o el gobierno, los secunde en este prejuicio. Que encontraba una monstruosidad que se multara o enviara a la c\u00e1rcel a quienes se descubr\u00eda transgrediendo esta prohibici\u00f3n. Entonces s\u00ed que perdieron las buenas maneras. Les vi alzar la voz y gesticular mientras me criticaban. \u00bfQu\u00e9 hubiera sucedido si les dec\u00eda que me horrorizaba la prohibici\u00f3n de las corridas de toros? Me hubieran linchado, tal vez. Opt\u00e9 por despedirme antes de que empezaran a insultarme. En mi juventud, la rebeli\u00f3n de los j\u00f3venes se inspiraba en ideas como traer el para\u00edso a la tierra, instaurar la sociedad igualitaria, acabar con las desigualdades, el sexo libre, el feminismo, el aborto, la muerte piadosa (o sea la eutanasia). Pero, ahora, el objetivo de los adolescentes inconformes es que el planeta entero se alimente solo de frutas y verduras. Si eso no es decadencia, no s\u00e9 c\u00f3mo llamarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo curioso es que el odio a la carne de los \u201cdesequilibrados\u201d no tiene que ver tanto con el amor a los animales como con una supuesta certeza m\u00e9dica que se agit\u00f3 mucho cuando se prohibieron las corridas: que la carne es da\u00f1ina, produce enfermedades, \u201censucia\u201d el cuerpo humano, \u201cafea\u201d a la gente y vuelve \u201cviolentos\u201d a las mujeres y a los hombres. Y corr\u00edan leyendas rid\u00edculas, como que, a la salida de los toros, los aficionados \u00a1a veces linchaban gentes! (Repito los disparates que les o\u00ed.) La idea que se hacen de la limpieza estos j\u00f3venes es enfermiza y neur\u00f3tica. En torno a esta obsesi\u00f3n han construido toda clase de fantas\u00edas quim\u00e9ricas y sanitarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los \u201cdesequilibrados\u201d no ser\u00edan rebeldes si no tomaran distancias con ese animalismo perverso que se ha apoderado del mundo entero. A m\u00ed me gustaron mucho los animales en mi juventud e incluso en mi madurez tuve un perro al que le le\u00eda poemas de Cernuda y Garc\u00eda Lorca. Pero, tal como van las cosas, he tomado cierta fobia por el reino animal. No ser\u00eda raro que acabara con nosotros, los humanos. Incluso, sin dec\u00edrselo a nadie, y menos que a nadie a Osorio, ya no veo con tanta antipat\u00eda a esos comandos antianimalistas que aparecen por aqu\u00ed y por all\u00e1 en el mundo entero y perpetran esos actos terroristas contra perros, gatos, ratas, zorrinos, moscas y dem\u00e1s animales considerados dom\u00e9sticos. El otro d\u00eda un tribunal madrile\u00f1o de menores conden\u00f3 a un a\u00f1o de encierro en un reformatorio a un ni\u00f1o de diez a\u00f1os porque la polic\u00eda lo sorprendi\u00f3 disparando piedrecitas con una honda a las golondrinas. A m\u00ed no me parece bien que apedreen a las golondrinas, ni a ning\u00fan animal, por supuesto, nunca lo hice cuando las hondas no eran consideradas \u201carmas homicidas\u201d. Pero mandar un a\u00f1o a una correccional a un cr\u00edo por eso me parece un acto de sectarismo est\u00fapido. Y me pareci\u00f3 grotesco que el juez llamara a las golondrinas, seg\u00fan la f\u00f3rmula acostumbrada, \u201cun ser vivo de sangre caliente cuyo derecho a la vida deb\u00eda ser respetado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que mitig\u00f3 mucho mi simpat\u00eda por los animales fue que los veterinarios dijeran que las ratas de nuestros d\u00edas ya no acarrean enfermedades, que la ciencia ha conseguido erradicar en ellas todos los g\u00e9rmenes y microbios de que eran antes portadoras y que por lo tanto pasar\u00edan a la categor\u00eda de animales dom\u00e9sticos, como ped\u00edan tantas asociaciones animalistas. Tuve pesadillas y todav\u00eda las tengo, pues siempre detest\u00e9 a esos horribles roedores. Se me ponen los pelos de punta cuando pienso que viven ahora en tantas casas alimentadas y mimadas por sus due\u00f1os, que les dan de comer en la boca y sin duda las meten a su cama para que no tengan fr\u00edo en las noches de invierno. Menos mal que a los gatos no han podido erradicarles el instinto homicida contra los roedores a los que siguen despanzurrando cada vez que se ponen a su alcance. \u00a1Vivan los gatos! Por las ratas he dejado de pasear en el Retiro las ma\u00f1anas de buen tiempo, algo que antes me encantaba. Ellas se han apoderado de ese hermoso parque; est\u00e1n por todas partes, trep\u00e1ndose a los \u00e1rboles, ba\u00f1\u00e1ndose en el estanque, se suben a los pies de los paseantes y mueven sus colas pardas para que les echen comida. Y hay que espantarlas con delicadeza para que no te llamen la atenci\u00f3n los vigilantes o te pongan una multa por ser desconsiderados con esos pr\u00f3jimos \u201cde sangre caliente\u201d. \u00bfQu\u00e9 sangre no es caliente?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, cuando la invasi\u00f3n de los zorros a Madrid, creo que yo fui uno de los pocos vecinos que no se asust\u00f3 y, m\u00e1s bien, me alegr\u00e9 de ver que manadas de esos c\u00e1nidos se aquerenciaban en todos los parques, alamedas y paseos madrile\u00f1os. Mientras esos plateados inmigrantes estuvieron instalados aqu\u00ed, desaparecieron las ratas de las calles de la ciudad: se escondieron o los zorros se las comieron. Osorio fue uno de los vecinos m\u00e1s asustados y uno de los que fue a manifestarse a la Puerta del Sol contra las campa\u00f1as de todas esas&nbsp;ong&nbsp;proclamando \u201cBienvenidos, hermanos zorros, a Madrid\u201d, \u201cMadrid, patria de los zorros\u201d, etc\u00e9tera, que llevaban a cabo para que los invasores se quedaran a vivir en la ciudad y esta fuera acondicionada para darles albergue permanente. A m\u00ed no me molest\u00f3 nada la presencia de los zorros en la Villa y Corte. Lo \u00fanico inc\u00f3modo, lo reconozco, el olor a pis del zorro: es penetrante e impregn\u00f3 el aire madrile\u00f1o esos d\u00edas. Se mezclaba con mis propios olores y era un asco. La orina del zorro apesta y en esas semanas se vio a mucha gente en la calle con arcadas o vomitando, descompuesta por el mal olor que todo lo impregnaba. Los zorros, al cabo de un tiempo, se fueron, tan misteriosamente como hab\u00edan venido. Y las malditas ratas, poco a poco, volvieron a la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Osorio dice que ahora hay a\u00f1oranza por esos animales, otro de los hitos de la cultura de hoy en el mundo, que va a romper todos los l\u00edmites de lo concebible. El otro d\u00eda me jur\u00f3 que ya hay, en distintas ciudades, colectivos y fundaciones que piden que se autoricen los matrimonios mixtos de seres humanos y animales. Tal vez me tomaba el pelo, porque no me dio pruebas tangibles de que esas instituciones existan. Pero si no existen todav\u00eda, ya aparecer\u00e1n. Ser\u00e1 divertido asistir al primer matrimonio de un hombre y una perra o entre una mujer y un mono. Y lo ser\u00e1 m\u00e1s si no solo se celebra en el ayuntamiento sino tambi\u00e9n en una iglesia, a los compases de la&nbsp;<em>Marcha nupcial<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando le cont\u00e9 mi experiencia con los \u201cdesequilibrados\u201d, Osorio me brome\u00f3 que cualquier d\u00eda un comando de fan\u00e1ticos del vegetarianismo ir\u00eda a prender fuego en el restaurante clandestino donde, una vez al mes, \u00e9l y yo vamos a zamparnos un buen rabo de toro o un filete poco hecho. Creo que gracias a la prohibici\u00f3n, ahora, los carn\u00edvoros disfrutamos mucho m\u00e1s con los atracones de carne. En eso, la naturaleza humana no ha cambiado nada. El riesgo, el tab\u00fa, los interdictos que rodean a cualquier cosa la hacen infinitamente m\u00e1s deseable y atractiva. Un amigo m\u00edo, fumador secreto, me dec\u00eda eso mismo hace alg\u00fan tiempo: que \u00e9l y sus amigos disfrutan ahora much\u00edsimo m\u00e1s en los fumaderos clandestinos, sabiendo que podr\u00edan ir a la c\u00e1rcel por los pitillos que se fuman, que antes, cuando pod\u00edan fum\u00e1rselos en cualquier parte sin riesgo alguno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Osorio defiende a los \u201cdesequilibrados\u201d y creo que lo hace por convicci\u00f3n, no por practicar su deporte favorito que es llevarme la contra. Seg\u00fan \u00e9l, los viejos ideales de justicia social y de sociedades igualitarias y perfectas simplemente ya no exaltan a las nuevas generaciones, pues lo que hab\u00eda en ellos de realizable ya forma parte de la vida moderna. Y lo que no, lo que albergaban esos ideales de quim\u00e9rico e imposible, no los ilusiona, m\u00e1s bien los repele, porque, educados en el \u201crealismo\u201d, el sesgo principal de nuestra cultura actual, son pragm\u00e1ticos y no quieren perder su tiempo y su energ\u00eda en cosas que nunca lograr\u00e1n, con las consecuencias que tuvo en el pasado la b\u00fasqueda de la sociedad perfecta: guerras civiles, revoluciones sangrientas y peores injusticias que las que se quer\u00edan remediar. Seg\u00fan Osorio, hay una gran sensatez y hasta sabidur\u00eda en los j\u00f3venes de hoy al reemplazar el anhelo de un mundo perfecto por algo m\u00e1s humano, un mundo donde los j\u00f3venes vac\u00eden puntualmente el est\u00f3mago y no padezcan del suplicio del acn\u00e9. Le celebr\u00e9 la broma, pero, unos instantes despu\u00e9s, me embarg\u00f3 una gran tristeza al darme cuenta de que no bromeaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando le dije que me parec\u00eda una curiosa paradoja que los j\u00f3venes hayan empezado a despreciar el sexo, es decir, a materializar lo que los curas quer\u00edan inculcarnos cuando \u00e9ramos j\u00f3venes \u2013aunque muchos curas lo practicaban a escondidas al derecho y al rev\u00e9s, sobre todo al rev\u00e9s\u2013, precisamente cuando las religiones comienzan a encogerse como pieles de zapa, Osorio me rectific\u00f3: \u201cSe encogen las iglesias, no la religi\u00f3n.\u201d Tuve que darle la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda llegado a un punto en el que tanto Osorio como yo sol\u00edamos estar de acuerdo: \u00bf\u00e9ramos libres o meros aut\u00f3matas? George Orwell no hab\u00eda vivido ese problema, pues escribi\u00f3 en las \u00e9pocas del estalinismo m\u00e1s rabioso y lo combati\u00f3 sin vacilar en libros espl\u00e9ndidos como&nbsp;<em>La granja de los animales<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>1984<\/em>, como el hombre de izquierda que siempre fue, defensor de una izquierda democr\u00e1tica, si es que eso existi\u00f3 alguna vez. Era un socialista que no lo era, que debajo de su socialismo democr\u00e1tico defend\u00eda el capitalismo democr\u00e1tico, pues sab\u00eda muy bien que sin empresas libres y privadas no hay libertad que sobreviva y que, si el Estado controla la producci\u00f3n de bienes y el empleo, a la larga o a la corta se instala el comunismo de siempre, y, con \u00e9l, el totalitarismo y la pobreza. Por eso es que desaparecieron la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y China Popular se convirti\u00f3 en una dictadura capitalista de amiguetes. Pues en China existe una empresa privada de empresarios millonarios que se tragan todas las mentiras del r\u00e9gimen, pero ese r\u00e9gimen es una caricatura del capitalismo y la falta de libertad lo asfixiar\u00e1 a la corta o a la larga.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfEn qu\u00e9 r\u00e9gimen vivimos ahora? Imposible saberlo, pero lo seguro es que vivimos en la mentira sistem\u00e1tica. La econom\u00eda funciona gracias a la empresa privada y a la econom\u00eda de mercado, a la competencia, por supuesto. \u00bfPero somos libres? Ni yo ni Osorio lo creemos, aunque este se lo crea a ratos. Yo tengo esa sensaci\u00f3n desde que desaparecieron los peri\u00f3dicos. Es verdad que en casi todas las esquinas hay pantallas en las que se dan noticias todo el d\u00eda, y que aparentemente representan a empresas que defienden diversas ideolog\u00edas y sistemas. \u00bfEs eso verdad? \u00c9l y yo tenemos la impresi\u00f3n de que no, de que, por debajo de las supuestas diferencias, las pantallas defienden una sola verdad \u2013una mentira rigurosamente guardada\u2013, que todas est\u00e1n de acuerdo en su base m\u00e1s secreta en defender un sistema en el que gobierno y empresas, como ocurr\u00eda en China en aquel tiempo lejano, est\u00e1n b\u00e1sicamente de acuerdo en mentir juntos, simulando unas discrepancias que en verdad son superficiales, porque hay un acuerdo sustancial en mantener este sistema que enga\u00f1a a todo el mundo, pues parece funcionar bastante bien, ya que hay trabajo, pensiones, medicinas y educaci\u00f3n para todos y una libertad que es una mera cortina de humo inventada por esa tecnolog\u00eda de punta que mantiene entretenido a todo el mundo. Hombres y mujeres se han vuelto incultos y manipulados casi totalmente por la desaparici\u00f3n de la cultura, o, mejor dicho, su conversi\u00f3n en mera diversi\u00f3n. En otras palabras, somos unos esclavos m\u00e1s o menos felices y contentos con su suerte. Orwell no imagin\u00f3 que esta pod\u00eda ser la evoluci\u00f3n de ese \u201csocialismo libre\u201d que \u00e9l imaginaba y que era simplemente imposible. Pues ahora hemos perdido la libertad sin darnos cuenta, y, lo peor, estamos contentos y nos creemos hasta libres. \u00a1Vaya cojudos!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfNo resulta extra\u00f1o que en estas condiciones el sexo haya perdido inter\u00e9s cuando su gran enemiga, la que m\u00e1s hizo por erradicarlo de nuestras vidas \u2013por lo menos en teor\u00eda\u2013, la Iglesia cat\u00f3lica, pierde fieles, catec\u00famenos, sacerdotes, hasta haberse quedado convertida en algunos pa\u00edses en una especie de sociedad filat\u00e9lica? Muchas veces hemos discutido con Osorio por qu\u00e9 las grandes iglesias, y esos fan\u00e1ticos terroristas que quer\u00edan acabar con ellas a punta de bombas y asesinatos, se van eclipsando en nuestro tiempo, pues lo mismo que con el catolicismo pasa con el juda\u00edsmo, el protestantismo, la Iglesia ortodoxa y hasta con las iglesias orientales como el islam (en sus dos ramas) y el budismo: pierden fieles, vigencia, se van marchitando, tanto que muchos piensan que acabar\u00e1n por extinguirse. Luego de haber tenido tanta influencia en la historia, de haberla marcado a fuego, ahora, sin que nadie las ataque, y pese a que todos los gobiernos las subvencionan y nadie las hostiliza, las iglesias van desapareciendo poco a poco pues aquella lejana observaci\u00f3n de Nietzsche se ha hecho realidad: Dios ha muerto y a nadie le importa, pues hombres y mujeres han aprendido por fin a vivir sin Dios. Era tambi\u00e9n un producto de la cultura y, como esta se ha transformado en diversi\u00f3n, ni nos hemos dado cuenta de que a los viejos dioses los han reemplazado los futbolines, las im\u00e1genes de la pantalla, los circos, los dibujos animados y, sobre todo, la publicidad y sus m\u00faltiples manifestaciones que comienzan a no parecerlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo sospecho que la Iglesia cat\u00f3lica sell\u00f3 su partida de defunci\u00f3n cuando comenz\u00f3 a modernizarse, cuando ese basti\u00f3n del machismo y conservadurismo, intolerancia y dogmatismo que fue anta\u00f1o, empez\u00f3 a relajarse, a resquebrajarse, a hacer concesiones a los curas y laicos progresistas. Estos se salieron con la suya, pero, en vez del&nbsp;<em>aggiornamento<\/em>&nbsp;que reclamaban, le dieron a la Iglesia el puntillazo. O sea, el tiro les sali\u00f3 por la culata. Parec\u00eda imposible y sin embargo ocurri\u00f3: la Iglesia comenz\u00f3 a ordenar mujeres y nombrarlas obispos, autoriz\u00f3 que los curas se casaran, como los pastores protestantes, y el papa en persona celebr\u00f3 un matrimonio gay en la mism\u00edsima bas\u00edlica de San Pedro. Mi pobre madre, que en paz descanse, cuando escuch\u00f3 estas noticias y vio la escena en la tablilla digital lanz\u00f3 un grito desgarrador y perdi\u00f3 la conciencia. Se derram\u00f3 de la silla de ruedas al suelo. Pobre viejita. \u201cEran adelantos indispensables para adaptarse a la \u00e9poca\u201d, dice Osorio. \u201cSi no lo hac\u00edan, la Iglesia habr\u00eda comenzado a marchitarse como una rosa expuesta al sol durante mucho tiempo.\u201d \u00bfNo es lo que ha ocurrido, acaso?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo tambi\u00e9n discrepo con \u00e9l en eso, por supuesto. A la gente le gustaba la Iglesia porque no se parec\u00eda a la vida, a la sociedad tal cual es, porque representaba lo contrario de la existencia en el siglo. Dentro de la Iglesia uno se sent\u00eda ya en el otro mundo, un territorio muy distanciado del de la rutina cotidiana. Era una ilusi\u00f3n bonita, hecha de ritos, de cantos, de incienso, de frases en lat\u00edn que, como no las entend\u00edan, a los fieles les parec\u00edan sabias, celestiales, alusiones a vidas perfectas, heroicas y marcadas por la pureza, la inocencia y la paz interior. Ahora la Iglesia ha dejado de ser ese refugio: es una prolongaci\u00f3n de la vida de todos los d\u00edas, donde casi todo est\u00e1 permitido, donde ya no hay tab\u00faes ni dogmas inflexibles. La Iglesia ha perdido misterio y dejado de ser interesante, pues se parece a esos partidos pol\u00edticos en los que nadie cree, a las fraternidades universitarias o a los clubes de f\u00fatbol. Cuando el Vaticano estableci\u00f3 que el limbo no existe, las cosas se orientaron para ella por el mal camino. La abolici\u00f3n del infierno tranquiliz\u00f3 a muchos creyentes pecadores, desde luego, pero decepcion\u00f3 a otros, a quienes so\u00f1aban con que sus enemigos, quienes los hab\u00edan maltratado y explotado, se quemaran eternamente en las llamas de Belceb\u00fa. Sin llamas y sin Belceb\u00fa el m\u00e1s all\u00e1 perdi\u00f3 mucho atractivo para gran cantidad de fieles. Ahora se dice que el Vaticano tambi\u00e9n va a declarar que el cielo solo exist\u00eda como algo simb\u00f3lico y metaf\u00f3rico, pero que, en verdad, tampoco existe en un sentido tangible y material. \u00a1Pobres m\u00e1rtires cristianos! Se hicieron descoyuntar en el potro, destrozar por las fieras, quemar vivos defendiendo los principios y verdades de la fe cristiana y resulta que ni el infierno ni el limbo ni el cielo existen. De qu\u00e9 y a qui\u00e9n pod\u00eda servir la Iglesia en esas condiciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora, conviene aclarar un punto en el que insiste mucho Osorio, y creo que con raz\u00f3n. La decadencia de las grandes iglesias no ha acabado con la religiosidad. Solo que esta se ha vulgarizado y encanallado de una manera bochornosa. Ahora que ya nadie cree en los curas, la gente se ha puesto a creer en los brujos, hechiceros, chamanes, adivinos, palmistas, santones, hipnotizadores, toda esa canalla de embusteros y estafadores que, por unos cuantos pesos, hacen creer a sus incautos clientes que existe el otro mundo y que ellos lo conocen, que el futuro est\u00e1 escrito y es descifrable leyendo la borra de caf\u00e9, las hojas de la coca, consultando los naipes o una bola de cristal. Lo que las religiones serias hac\u00edan con elegancia, belleza, complejidad intelectual, ahora es monopolio y ganap\u00e1n de p\u00edcaros, hechiceros de tres al cuarto y analfabetos. O sea, en los momentos de m\u00e1s alta modernidad cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica, volvemos al paganismo, a la hechicer\u00eda primitiva. A eso nos ha conducido la cultura de nuestro tiempo. Y el huev\u00f3n de Osorio llama a eso el progreso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en eso, de repente, me despert\u00e9. S\u00ed, me hab\u00eda despertado. Era noche cerrada y el cielo se hab\u00eda convertido en un mar de estrellas. Estaba sentado en el asiento de piedra de la Plaza de Oriente y a mi derecha, al frente, ten\u00eda el Teatro Real, a la espalda el Palacio, y, frente a m\u00ed, la callecita de los restaurantes y de la puerta falsa del teatro por donde entraban los empleados, y, cuando hab\u00eda ensayos, los actores, las actrices y los m\u00fasicos. Sab\u00eda perfectamente que, bajando por esa callecita encontrar\u00eda, en la esquina y a la derecha, la Plaza de Isabel II, y que de all\u00ed arrancaba la callecita de mi casa. Se llamaba la calle de la Flora, por supuesto. El n\u00famero uno era el de mi cuartito y su ba\u00f1o, en la azotea. No estaba exaltado ni triste. Ahora recordaba que esa corta callecita era la de mi casa y que se llamaba, por supuesto, claro que s\u00ed, y lo repito de nuevo: la calle de la Flora. Es muy corta. Mi casa estaba en la pr\u00f3xima esquina, en el encuentro con la calle Hileras, exactamente donde comienza la placita de San Mart\u00edn, que, luego, se abre y se ensancha en la Plaza de las Descalzas. All\u00ed se halla uno de los conventos m\u00e1s antiguos de Madrid, lleno de cuadros, que solo se abre al p\u00fablico los domingos y donde hay siempre una larga cola de gente para entrar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda recuperado la memoria. Recordaba que, poni\u00e9ndome de pie y recorriendo ese par de calles, podr\u00eda entrar a mi casa, luego de perder todo un d\u00eda busc\u00e1ndola. Nada de eso me exalt\u00f3 ni alegr\u00f3. Yo sab\u00eda que iba a ser as\u00ed. Hab\u00eda pasado mucho miedo, sin duda, pensando que me morir\u00eda en la calle como un perro vagabundo. Pero ahora estaba tranquilo. Segu\u00eda sentado. \u00bfQu\u00e9 hora ser\u00eda? No hab\u00eda mucha gente a mi alrededor. Probablemente en la Plaza de Isabel II encontrar\u00eda algunos borrachitos. No me pon\u00eda en pie todav\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pens\u00e9: \u201c\u00bfHa sido un d\u00eda perdido?\u201d No, no lo hab\u00eda sido. Hab\u00eda sentido la muerte m\u00e1s cerca que nunca, sin duda, mientras, caminando alrededor de esta plaza, intu\u00eda que mi casa estaba por aqu\u00ed. Ahora, hab\u00eda recobrado la memoria. Luego de dormir y recuperarme, llamar\u00eda a Osorio y le contar\u00eda esta aventura. Hab\u00eda sentido la muerte m\u00e1s cerca, pero no hab\u00eda sido una p\u00e9rdida de tiempo. Ahora sab\u00eda que nunca m\u00e1s dejar\u00eda mi casa \u2013bueno, mi cuartito\u2013 sin llevar un papel con mi nombre y direcci\u00f3n, y con las instrucciones de que si ca\u00eda muerto dieran parte a Osorio, cuyo tel\u00e9fono y direcci\u00f3n pondr\u00eda en esa misma tarjeta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respiraba sin dificultad, no ten\u00eda fr\u00edo ni hambre ni sed. No me sent\u00eda feliz ni tampoco triste. Hab\u00eda sido una aventura. Una nueva aventura. Tambi\u00e9n una ense\u00f1anza. Pod\u00eda perder la memoria y pasarme un d\u00eda entero buscando mi casa, sin encontrarla. Tomar\u00eda precauciones, andar\u00eda siempre con aquel documento encima recordando mi nombre y direcci\u00f3n y el tel\u00e9fono de Osorio. Era algo que hab\u00eda aprendido. Era algo que hab\u00eda ganado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me puse de pie con alguna dificultad. Sent\u00ed algo de fr\u00edo. Nada grave. Sab\u00eda que pod\u00eda caminar, pero, eso s\u00ed, despacio, alargando las piernas, la derecha, la izquierda, sintiendo algunos calambres, la derecha, la izquierda, pero con la confianza que me daba haber recuperado la memoria y saber perfectamente d\u00f3nde estaba mi casa. Llegar\u00eda hasta all\u00ed, subir\u00eda los cinco pisos despacio, sin agitarme, lavar\u00eda los pantalones con jab\u00f3n y lej\u00eda, y luego me acostar\u00eda, tranquilo, con la conciencia de haber sobrevivido a una experiencia nueva que me hab\u00eda acercado un poquito m\u00e1s a la muerte. Me lo dec\u00eda a m\u00ed mismo, sin tristeza ni c\u00f3lera, con esa tranquilidad nueva: haber descubierto que pod\u00eda perder la memoria y no encontrar mi casa y no saber qui\u00e9n era y perder todo un d\u00eda tratando de recordar. Ahora sab\u00eda qui\u00e9n era y d\u00f3nde estaba mi cuarto y mi ba\u00f1ito. Ech\u00e9 a caminar, sin apresurarme, tranquilo, como un hombre que ha salido a estirar las piernas y vuelve ya a su casa. \u201cA mi casita\u201d, pens\u00e9, con cari\u00f1o. Y sent\u00ed que me corr\u00edan algunas l\u00e1grimas por la cara. (Repito que con los a\u00f1os me he vuelto muy llor\u00f3n.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La callecita de la puerta falsa del Teatro Real la conozco muy bien. Ya hab\u00edan cerrado la mayor\u00eda de los restaurantes, pero quedaba uno abierto, con dos parejas sentadas en las mesitas de fuera y pagando la cuenta. Al pasar junto a ellas, caminando despacio, les di las buenas noches. Me respondieron en silencio, con movimientos de cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tem\u00eda caerme y por eso daba pasos muy cortos. Al llegar a la esquina, dobl\u00e9 a la derecha y menos de un minuto despu\u00e9s estaba en la Plaza de Isabel II, bien iluminada todav\u00eda. Respir\u00e9 tranquilo. Hab\u00eda all\u00ed el espect\u00e1culo acostumbrado: la cola de taxis, los choferes formando grupos y fumando o conversando, una parejita muy joven, sentada en una banca y acarici\u00e1ndose, los dos quioscos de peri\u00f3dicos cerrados y, en la desembocadura de la calle Arenal, que iba hacia la Puerta del Sol, un perrito solitario tratando de morderse la cola. A su izquierda ten\u00eda la calle que conduc\u00eda a mi casa, bueno, a mi cuartito con su ba\u00f1o. Me repet\u00ed una vez m\u00e1s que subir\u00eda muy despacio las escaleras, sin agotarme, aunque fuera sent\u00e1ndome un rato en todos los descansos. Se llamaba la calle de la Flora. \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda podido olvidarla? Caminaba por ella despacio, muy seguro de m\u00ed mismo, sintiendo que hab\u00eda hecho el rid\u00edculo todo el d\u00eda buscando mi casa. Ella estaba ah\u00ed, al final de la calle. Hab\u00eda recobrado la confianza. Hab\u00eda pensado en muchas cosas. Y tenido mucho miedo, por supuesto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo tuve otra vez, cuando llegu\u00e9 a la esquina donde la calle de la Flora se encuentra con la de Hileras y toca la min\u00fascula Plaza de San Mart\u00edn, que se convertir\u00e1 luego en la Plaza de las Descalzas, y donde descubr\u00ed, palp\u00e1ndome los bolsillos, que tampoco ten\u00eda la llave que abre el gran port\u00f3n del n\u00famero uno, donde vivo. Sent\u00ed de nuevo el ramalazo del terror que hab\u00eda tenido todo el d\u00eda. \u00bfMe pasar\u00eda el resto de la noche sentado aqu\u00ed, en el suelo, esperando que apareciera alguien que viviera en este edificio? Sin embargo, tuve suerte. A solo diez o quince minutos de estar esperando, apareci\u00f3 un se\u00f1or con bast\u00f3n, que reconoc\u00ed a medias. Se par\u00f3 junto a la puerta y sac\u00f3 una llave y la abri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me acerqu\u00e9 a \u00e9l y le dije: \u201cAl fin lleg\u00f3 usted. He olvidado mi llave. \u00bfMe deja entrar?\u201d El se\u00f1or \u2013era algo mayor\u2013 me mir\u00f3 con desconfianza. \u201cVivo aqu\u00ed\u201d, le asegur\u00e9. \u201cEn uno de los pisitos de la azotea. He estado todo el d\u00eda caminando. Estoy muy cansado. Le ruego que me permita pasar.\u201d El se\u00f1or asinti\u00f3 y me abri\u00f3 la puerta y se retir\u00f3 para que yo entrara primero. Cuando estuve en el largo vest\u00edbulo de adoquines, le agradec\u00ed de nuevo, efusivamente. El se\u00f1or iba tambi\u00e9n a la izquierda, es decir, no a las oficinas de los contadores, que est\u00e1n a la derecha, sino a la puerta contraria. Estuvo muy amable. Abri\u00f3 la puertecita del ascensor con otra llave y, con un gesto, me pregunt\u00f3 si subir\u00eda con \u00e9l. Aprovech\u00e9 y sub\u00ed. Nosotros, los de la azotea, no tenemos derecho a usar el ascensor. Eso s\u00ed que hab\u00eda sido una sorpresa. El se\u00f1or viv\u00eda en el tercer piso y desde all\u00ed solo me quedan dos pisos para llegar a mi cuartito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sub\u00ed aquellas gradas muy despacio, par\u00e1ndome unos segundos en cada escal\u00f3n, animado por una alegr\u00eda \u00edntima, que, sin embargo, conten\u00eda los latidos de mi pecho; con el esfuerzo, se me hab\u00eda agitado mucho el coraz\u00f3n. Lo sent\u00eda en mi pecho crecido y latiendo de manera exagerada. Vagamente pas\u00f3 por mi cabeza la idea de que pod\u00eda quedarme muerto de un s\u00edncope antes de llegar a mi cuartito y a mi ba\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sub\u00ed el resto de los escalones en c\u00e1mara lenta. Lent\u00edsima. Apoyaba un pie en el escal\u00f3n de arriba y no pod\u00eda creer que aquel esfuerzo de izarme al nuevo escal\u00f3n me costara tanto. Cuando llegu\u00e9 a la azotea, respir\u00e9 m\u00e1s tranquilo. Si aqu\u00ed me daba un s\u00edncope, ya no me importaba. La gente, los vecinos me conoc\u00edan, podr\u00edan dar parte a la polic\u00eda, e incluso a Osorio, que hab\u00eda venido a buscarme algunas veces. Respir\u00e9 m\u00e1s calmado y al llegar a la puerta de mi cuartito descubr\u00ed que ah\u00ed estaba, colgando de la puerta, la llave. Mejor dicho, el llavero, con la llave que abre el port\u00f3n del edificio y la puertecita de mi cuarto. Hab\u00eda salido tan de prisa esa ma\u00f1ana que me olvid\u00e9 de sacar esas llaves, pues las dej\u00e9 colgadas donde estaban todav\u00eda. Tuve un instante de felicidad al sentir que aquella llave abr\u00eda la puerta y que \u2013por fin, por fin\u2013 entraba a mi cuartito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es muy peque\u00f1o y lo tengo lleno de libros y papeles. Pero muy limpio y ordenado, eso s\u00ed. Lo barro y arreglo todas las ma\u00f1anas, antes de salir a tomar mi cafecito y platicar con Osorio. Tiendo siempre la cama y doy a lavar las s\u00e1banas todas las semanas; no la frazada, esta solo cada quince d\u00edas. Lo mismo hago con mi ba\u00f1ito, con su ducha, lavador y retrete, que tambi\u00e9n esta ma\u00f1ana limpi\u00e9, barr\u00ed y sacud\u00ed como lo hago todos los d\u00edas, despu\u00e9s de tomar una ducha en la que me jabono con cuidado, sobre todo el trasero, que, con los constantes vientos del d\u00eda, tengo casi siempre sucio. Y esta noche, con todos los vientos que he soltado en el d\u00eda, deb\u00eda de estar m\u00e1s sucio que otras veces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, apenas entr\u00e9 prend\u00ed la luz, comprob\u00e9 con satisfacci\u00f3n que mi cuarto estaba limpio y ordenado; fui al ba\u00f1o muy despacio pues segu\u00eda agitado, me quit\u00e9 los zapatos y el pantal\u00f3n. Fue una larga operaci\u00f3n, pues segu\u00eda muy cansado y con mi coraz\u00f3n latiendo en mi pecho como desbocado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando descubr\u00ed que mi calzoncillo estaba lleno de caca, me embarg\u00f3 una gran tristeza. Hab\u00eda sentido los vientos, por supuesto, pero no que se me sal\u00eda la mierda. Hab\u00eda desbordado el calzoncillo y manchado las piernas. Estaba convertido en el hombre-caca, del culo para abajo. Sent\u00ed mucho asco de m\u00ed mismo. Pero en vez de quedarme idiotizado, compadeci\u00e9ndome de esa peque\u00f1a cat\u00e1strofe, me saqu\u00e9 el calzoncillo, ech\u00e9 toda la caca que conten\u00eda en el retrete y jal\u00e9 la cadena. Funcionaba muy bien y, una vez que la caca desapareci\u00f3 y el retrete estuvo otra vez limpiecito, solt\u00e9 la ducha y calcul\u00e9 que saliera el agua tibia y me ba\u00f1\u00e9, limpi\u00e1ndome las piernas y el trasero con cuidado, hasta comprobar, una y diez veces, que tanto mi trasero como mis piernas quedaban impecables. Luego lav\u00e9 en la ducha el calzoncillo con jab\u00f3n y lej\u00eda hasta que qued\u00f3 limpio tambi\u00e9n y lo colgu\u00e9 con un par de ganchitos en la barrita de la ducha para que se secara. Luego me sequ\u00e9 yo, cuidadosamente, sintiendo que me dorm\u00eda, bostezando sin cesar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fui a mi cuarto y no me puse el pijama que tengo doblado bajo la almohada de mi cama. Estaba muy cansado pero contento de haberme duchado y limpiado mis piernas de toda esa mierda pestilente que las hab\u00eda ensuciado durante horas y horas sin que yo me diera cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me sequ\u00e9 la cabeza con insistencia, pasando la toalla por mis pelos una y otra vez, recordando una vez m\u00e1s que mi abuelito, en la noche perdida del tiempo, sol\u00eda decirme que no era bueno dormir con la cabeza mojada, porque me pod\u00eda volver loco. Y el viejecito se llevaba un dedo a la sien y se re\u00eda, imitando a Napole\u00f3n, que al parecer perdi\u00f3 el juicio en Santa Elena. Es uno de los escasos recuerdos de mi ni\u00f1ez, de esa infancia que se me ha borrado, salvo recordar que fui feliz mientras no supe la horrible manera en que las se\u00f1oras se quedan embarazadas y paren a los ni\u00f1os. Mientras cre\u00eda que a estos se los encargaba a Par\u00eds y que los tra\u00edan las cig\u00fce\u00f1as, fui feliz. Creo que cuando supe la verdad ya nunca m\u00e1s fui feliz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por fin, me met\u00ed a la cama, me abrigu\u00e9 bien, me encog\u00ed y apagu\u00e9 la luz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casi al instante comenz\u00f3 eso que llaman una taquicardia acelerada. Pero lo que me asust\u00f3 no fue el coraz\u00f3n sino el sudor. No hac\u00eda calor, m\u00e1s bien fresco o fr\u00edo \u2013eran los finales del oto\u00f1o, la \u00e9poca m\u00e1s bonita de Madrid\u2013, y estaba empapado con la transpiraci\u00f3n. Me limpi\u00e9 la cara con las manos y luego con el pa\u00f1uelo y finalmente con la misma s\u00e1bana; pero era in\u00fatil porque el sudor brotaba casi de inmediato y me volv\u00eda a mojar la frente, el cuello y ahora sent\u00eda que bajaba y me hab\u00eda tomado tambi\u00e9n el pecho, la espalda y hasta las piernas. \u00bfQu\u00e9 ten\u00eda? Pens\u00e9 inmediatamente en llamar a Osorio, pero me desanim\u00f3 la idea de que era muy tarde y mi amigo sol\u00eda acostarse muy temprano. \u00bfQu\u00e9 iba a decirle? \u00bfQu\u00e9 estaba con taquicardia y sudando? Se reir\u00eda de m\u00ed. \u201cMe olvid\u00e9 de la direcci\u00f3n de mi casa y he estado todo el santo d\u00eda busc\u00e1ndola, hasta hace un momento. He lavado mi calzoncillo que estaba lleno de mierda, me duch\u00e9, me he acostado y ahora estoy con taquicardia y ba\u00f1ado de sudor.\u201d Osorio me responder\u00eda con alguna broma: \u201c\u00bfY me despiertas por esa tonter\u00eda?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En vez de llamarlo me acurruqu\u00e9; trat\u00e9 de olvidarme del sudor, me encog\u00ed mucho, hasta tocar con mis rodillas mi ment\u00f3n, y esper\u00e9 que llegara el sue\u00f1o. Pero, en vez de eso, los latidos de mi coraz\u00f3n aumentaron. Para poder respirar deb\u00eda tener la boca abierta todo el tiempo. En la oscuridad del cuartito, pens\u00e9, asustado: \u201c\u00bfMe voy a morir?\u201d Lo hab\u00eda pensado muchas veces, sobre todo en los \u00faltimos tiempos, cada vez que ten\u00eda un malestar. Pero ello siempre hab\u00eda pasado, sobre todo cuando me dorm\u00eda. Ahora, mi coraz\u00f3n segu\u00eda latiendo como un bombo en el pecho y segu\u00eda con la boca abierta para poder respirar pues sent\u00eda que me faltaba el aire. Adem\u00e1s, hab\u00eda comenzado a dolerme el pecho, el hombro y el brazo derecho. \u00bfLlamar\u00eda a Osorio? \u00bfLo despertar\u00eda? Pens\u00e9 que oir\u00eda su risita burlona: \u201c\u00bfTe est\u00e1s muriendo, hermano?\u201d Y me contuve.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora no solo me dol\u00eda el pecho sino tambi\u00e9n el hombro y el brazo izquierdo y segu\u00eda sudando de la cabeza a los pies. Y me dol\u00edan mucho el pecho, el hombro, el cuello y hasta la espalda. Era un dolor m\u00faltiple, que interesaba los m\u00fasculos, los huesos, las venas, los tendones. Y mi coraz\u00f3n segu\u00eda latiendo con mucha fuerza en el pecho. Sent\u00eda que me iba hundiendo en algo que no era el sue\u00f1o, sino un desmayo. \u00bfMe ir\u00eda a desmayar? Ahora sent\u00eda que temblaba todo mi cuerpo, de la cabeza a las plantas de los pies. Y ten\u00eda un mareo en el que me iba hundiendo como en un remolino. Bueno, tal vez era lo mejor. Que la muerte me sorprendiera en el sue\u00f1o era una buena manera de morir. Osorio me llamar\u00eda en la ma\u00f1ana, seg\u00fan el acuerdo que ten\u00edamos, y al no obtener respuesta sabr\u00eda que hab\u00eda muerto en el sue\u00f1o y dar\u00eda parte de inmediato, para que viniera la ambulancia. Los enfermeros constatar\u00edan que ya estaba muerto y llevar\u00edan mi cuerpo al columbario de Madrid. De inmediato, o, m\u00e1s bien, despu\u00e9s de alg\u00fan inevitable papeleo, lo incinerar\u00edan. Ya los gusanos habr\u00edan hecho presa de mi cad\u00e1ver, pero el fuego los destruir\u00eda. Me dol\u00eda much\u00edsimo el pecho. S\u00ed, este no era un simple amago. Era el final. No estaba asustado, solo adolorido. Sent\u00eda que me iba hundiendo en algo viscoso y confuso, evidentemente no era el sue\u00f1o sino los albores, la bienvenida de la muerte. No me consol\u00f3 imaginar que dentro de pocos minutos (\u00bfsegundos?) sabr\u00eda si exist\u00eda Dios, si ten\u00edamos un alma que sobreviviera a la desaparici\u00f3n de esa energ\u00eda corporal que ten\u00eda a mi coraz\u00f3n latiendo y a la sangre corriendo por mis venas, o si en el futuro solo habr\u00eda silencio y olvido, una lenta descomposici\u00f3n del organismo, hasta que las lenguas del fuego extinguieran esa carne sucia y mojada que ya comenzaba a pudrirse cuando la quemaron. ~<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><sub>Madrid, 15 de diciembre de 2020<\/sub><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">___________________________________________________________________________________<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Mario Vargas Llosa<\/em><\/strong>\u00a0es un escritor peruano (Arequipa, Per\u00fa, 1936) . En 2010 obtuvo el premio Nobel de Literatura. Este a\u00f1o se ha publicado su libro m\u00e1s reciente, La civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo (Alfaguara). Los puntos de vista expresados no necesariamente son los de EnergiesNet.com.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nota del Editor:\u00a0Este art\u00edculo fue originalmente publicado en\u00a0<em><a href=\"https:\/\/letraslibres.com\/\">Letras Libres<\/a><\/em>, el 01 de octubre, 2021. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.\u00a0EnergiesNet.com no se hace responsable por los juicios de valor emitidos por sus colaboradores y columnistas de opini\u00f3n y an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/letraslibres.com\/ficcion\/los-vientos\/\">Articulo Original<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aviso de uso: Este sitio contiene material protegido por derechos de autor cuyo uso no siempre ha sido espec\u00edficamente autorizado por el propietario de los derechos. Ponemos a disposici\u00f3n dicho material en nuestro esfuerzo por avanzar en la comprensi\u00f3n de cuestiones de importancia social, medioambiental y humanitaria. Creemos que esto constituye un \u00abuso justo\u00bb de dicho material protegido por derechos de autor, tal y como se establece en la secci\u00f3n 107 de la Ley de Derechos de Autor de los Estados Unidos. De acuerdo con el T\u00edtulo 17 U.S.C. Secci\u00f3n 107. Para m\u00e1s informaci\u00f3n, visite: http:\/\/www.law.cornell.edu\/uscode\/17\/107.shtml<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">EnergiesNet.com alienta a las personas a reproducir, reimprimir, y divulgar a trav\u00e9s de los medios audiovisuales e Internet, los comentarios editoriales y de opini\u00f3n de Petroleumworld, siempre y cuando esa reproducci\u00f3n identifique, a el autor, y la fuente original, http:\/\/www.petroleumworld.com y se haga dentro de el uso normal (fair use) de la doctrina de la secci\u00f3n 107 de la Ley de derechos de autor de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica (US Copyright).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">EnergiesNet.com 31 12 2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el cuento que presentamos este mes en exclusiva, Mario Vargas Llosa dibuja un Madrid dist\u00f3pico y a la vez f\u00e1cilmente imaginable. Crepuscular y escatol\u00f3gico en varios sentidos, melanc\u00f3lico y humor\u00edstico, este relato sobre la soledad tiene algo de mirada anticipatoria del mundo que viene. Por Mario Vargas Losa Fui a la manifestaci\u00f3n por la &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"\" href=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/los-vientos-mario-vargas-llosa-letras-libres\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">Los vientos &#8211; Mario Vargas Llosa \/ Letras Libres<\/span> Leer m\u00e1s &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":13429,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","footnotes":""},"categories":[41,33],"tags":[],"class_list":["post-13428","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-invitados","category-opinion-article"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13428","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13428"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13428\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13429"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13428"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13428"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13428"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}