{"id":5206,"date":"2022-02-16T07:10:09","date_gmt":"2022-02-16T11:10:09","guid":{"rendered":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/?p=5206"},"modified":"2022-02-16T07:10:11","modified_gmt":"2022-02-16T11:10:11","slug":"nombrar-y-mirar-las-otras-trampas-de-la-pobreza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/nombrar-y-mirar-las-otras-trampas-de-la-pobreza\/","title":{"rendered":"Nombrar y mirar: las otras trampas de la pobreza"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estudiar la pobreza nunca ha sido un proyecto meramente cient\u00edfico, sino tambi\u00e9n pol\u00edtico y moral. Los criterios con los que se dise\u00f1an los programas para enfrentarla involucran nociones sobre las personas que vale la pena poner a discusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/pobreza_city_latam-edgar_garrido.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5207\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/pobreza_city_latam-edgar_garrido.jpg 600w, https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/pobreza_city_latam-edgar_garrido-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption>(Edgar Garrido)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/letraslibres.com\/author\/paloma-villagomez-ornelas\/\">Por Paloma Villagomez Ornelas<\/a>  <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><sub>Lo m\u00e1s terrible de la pobreza, constataba Simmel, es ser pobre y nada m\u00e1s que pobre, es decir, que la sociedad no pueda definirte m\u00e1s que por el hecho de ser pobre.<\/sub><\/em> <br><sub>Serge Paugam,\u00a0<em>Las formas elementales de la pobreza<\/em><\/sub><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor parte de lo que nombramos no se ve. Observamos gestos cari\u00f1osos, pero no&nbsp;<em>vemos<\/em>&nbsp;el amor; atestiguamos actos de subordinaci\u00f3n o pleites\u00eda, pero no&nbsp;<em>vemos<\/em>&nbsp;el poder; presenciamos una escena de despojo o destituci\u00f3n, pero no podemos ver, lo que se dice ver, la injusticia. El amor, el poder o la injusticia no son objetos, animados o inanimados, que podamos apreciar a trav\u00e9s de la experiencia sensorial, sino que aprendemos a reconocerlos porque tenemos una idea construida de su existencia, de su apariencia e incluso de su vivencia. Estas ideas, burdas o refinadas, r\u00edgidas o pl\u00e1sticas, son convenciones que preceden nuestra experiencia directa del mundo y tienen la funci\u00f3n de dotar de definici\u00f3n y contenido a los fen\u00f3menos complejos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El uso de estas prenociones para aprehender la realidad es propio de legos y expertos. Pero una diferencia entre ambos es que los segundos tienen la obligaci\u00f3n de vigilar constantemente la posici\u00f3n desde la que describen y comprenden la realidad, advirtiendo que la imposibilidad de desarrollar una visi\u00f3n total de las cosas, una que abarque todas sus manifestaciones en el tiempo y el espacio, produce sesgos, omisiones y errores que tienen consecuencias y deben hacerse expl\u00edcitos. Todo curso de metodolog\u00eda que valga la pena tomar debe empezar por hacer esta distinci\u00f3n entre la realidad y las formas de hacerla observable, comprensible e incluso mensurable a trav\u00e9s de los conceptos. Sin embargo, aunque parezca obvia, esta diferencia se olvida con frecuencia, llev\u00e1ndonos a creer que la definici\u00f3n de una cosa&nbsp;<em>es<\/em>&nbsp;la cosa y no lo que es en verdad: un recorte de la realidad que hemos seleccionado para explicarla e intervenirla, pero cuya delimitaci\u00f3n no solo no es total, sino que puede dejar fuera otras descripciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pobreza es un fen\u00f3meno que ha tenido en el centro estas preocupaciones epistemol\u00f3gicas y metodol\u00f3gicas desde el inicio de su historia como un \u201cproblema social\u201d. Dada la gravedad de sus implicaciones sobre la vida individual y colectiva, aproximarse a una definici\u00f3n que permita asirla, caracterizarla cualitativa y cuantitativamente, identificarla en personas y territorios y operar en sus procesos de causalidad, es fundamental. Sin embargo, es ampliamente reconocido que este proyecto nunca ha sido meramente cient\u00edfico, sino tambi\u00e9n pol\u00edtico y moral. La forma de entender la pobreza, de nombrarla y se\u00f1alarla donde se crea que existe, refleja la visi\u00f3n de una sociedad sobre los est\u00e1ndares de vida que le parecen inadecuados o insuficientes, seg\u00fan las circunstancias del contexto. La pobreza o, en este caso, la idea de la pobreza expresa los l\u00edmites de lo que se considera aceptable, las fronteras de lo que se concibe como una experiencia humana digna, vivible. Estas nociones involucran criterios no solo t\u00e9cnicos, sino tambi\u00e9n \u00e9ticos que con frecuencia son utilizados para valorar tanto las condiciones de existencia de las personas como a las personas mismas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este texto reviso brevemente algunas definiciones de la pobreza, invitando a la reflexi\u00f3n sobre sus implicaciones, tanto en la representaci\u00f3n del fen\u00f3meno y de sus soluciones como de los sujetos en pobreza o susceptibles a ella. Para ello, recurro tanto a los argumentos elaborados desde perspectivas econ\u00f3micas como sociol\u00f3gicas, dos disciplinas que se han ocupado profusamente de la materia, pero con diferencias en sus procesos, relaciones y actores.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-dilemas-cl-sicos-en-torno-a-la-definici-n-e-identificaci-n-de-la-pobreza\">Dilemas cl\u00e1sicos en torno a la definici\u00f3n e identificaci\u00f3n de la pobreza<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la evoluci\u00f3n de las ideas sobre la pobreza existen dilemas que se han mantenido como tensiones de fondo y que coexisten apretadamente con el imperativo moral que implica su atenci\u00f3n inmediata. Una de ellas es la amplitud de dimensiones o privaciones que pueden caracterizar un estado de pobreza: \u00bfse trata de un estado de privaci\u00f3n estrictamente econ\u00f3mica o incluye otras formas de participaci\u00f3n en la sociedad?, \u00bfdebe constre\u00f1irse a aspectos objetivos \u2013econ\u00f3micos, materiales\u2013 o incorporar tambi\u00e9n elementos de la experiencia subjetiva de las personas \u2013episodios de verg\u00fcenza, humillaci\u00f3n o indignidad?, \u00bfes mejor que su definici\u00f3n incluya \u00fanicamente los aspectos en los que el Estado puede intervenir o debe incorporar dimensiones que ata\u00f1an a otros actores sociales, como el mercado o las comunidades?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La manera de responder a estas preguntas entra\u00f1a nociones de lo que se entiende por desarrollo o bienestar en contextos espec\u00edficos, de lo que se considera una vida no solo soportable, sino valiosa y preferible, y de lo que se acepta o tolera como un estado m\u00ednimo irreductible a partir del cual se considera que existe la pobreza. De c\u00f3mo se resuelvan estas interrogantes tambi\u00e9n se desprende la comprensi\u00f3n sobre lo que limita las oportunidades de las personas para acceder a vidas aceptables, lo que se requiere para trascender dichos constre\u00f1imientos e, incluso, en qui\u00e9n descansa la responsabilidad de garantizar niveles de vida satisfactorios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta discusi\u00f3n ha implicado reflexiones profundas y sostenidas sobre la naturaleza, la relevancia y la transformaci\u00f3n de las necesidades humanas, sobre su multiplicidad e interrelaciones, su universalidad o especificidad contextual, su car\u00e1cter absoluto o relativo, sobre las formas no solo viables sino leg\u00edtimas de satisfacerlas \u2013comer desperdicios de la basura puede ser una salida al hambre, pero ciertamente no es una alternativa socialmente validada\u2013 y sobre c\u00f3mo la intensidad de su privaci\u00f3n puede ser considerada o no como una situaci\u00f3n de pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos de los trabajos m\u00e1s c\u00e9lebres en torno al estudio de las necesidades humanas y su relaci\u00f3n con la pobreza analizan las primeras desde perspectivas que se centran en aquellas que deben ser satisfechas para realizar actividades productivas y reproductivas \u2013como los estudios de Joseph Rowntree a principios del siglo&nbsp;XX\u2013. Otros \u2013por ejemplo, los famosos estudios de Maslow, los desarrollos de Len Doyal e Ian Gough o las reflexiones de David Wiggins\u2013 incluyen un conjunto de requerimientos que se consideran igualmente b\u00e1sicos para que las personas no solo sobrevivan fisiol\u00f3gicamente y (se re)produzcan, sino tambi\u00e9n para que se vinculen con otros sujetos y desarrollen sentido de pertenencia, protecci\u00f3n y autorrealizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todo caso, como se\u00f1alan Doyal y Gough, lo grave de la insatisfacci\u00f3n de las necesidades es el da\u00f1o que pueden provocar, entendiendo el da\u00f1o como el perjuicio derivado de la incapacidad de obtener lo que se considera bueno o virtuoso en un contexto espec\u00edfico y que es, a la postre, lo que distinguir\u00eda a una necesidad de meros deseos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cu\u00e1ntas necesidades insatisfechas y de qu\u00e9 tipo constituyen un escenario de privaci\u00f3n que pueda identificarse como pobreza es una discusi\u00f3n vigente que generalmente termina por resolverse introduciendo dimensiones, indicadores y umbrales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la medida en que la experiencia humana es sumamente compleja y los \u00e1mbitos para su desarrollo pleno son m\u00faltiples, las definiciones de la pobreza han tendido a alejarse gradualmente de conceptualizaciones unidimensionales, t\u00edpicamente centradas en los recursos econ\u00f3micos y, m\u00e1s espec\u00edficamente, en el ingreso. Aunque este sigue siendo un aspecto central de la subsistencia en sociedades basadas en econom\u00edas de mercado en las que gran parte de los satisfactores son mercanc\u00edas, ha ido ganando terreno el reconocimiento de otras dimensiones que hacen expl\u00edcitas las privaciones de oportunidades vitales que pueden estar obstaculizadas no solo por factores relacionados con la escasez de dinero, sino tambi\u00e9n con la capacidad de las instituciones para garantizar derechos econ\u00f3micos y sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El recorrido de una visi\u00f3n unidimensional y predominantemente econ\u00f3mica a otra multidimensional y abierta a elementos de la vida social y subjetiva de las personas es un camino pavimentado, entre otros, por trabajos seminales como los de Peter Townsend o Amartya Sen, en los que reexaminan \u2013cada uno desde enfoques diferentes\u2013 el papel de la privaci\u00f3n en la vida de las personas, pensadas no solo como individuos sino como sujetos situados en contextos sociohist\u00f3ricos y culturales espec\u00edficos. A estos autores debemos uno de los debates m\u00e1s relevantes \u2013y por momentos acalorado\u2013 sobre el car\u00e1cter absoluto o relativo de las necesidades y su insatisfacci\u00f3n. Mientras Sen advierte que la pobreza es una noci\u00f3n absoluta que denota la privaci\u00f3n de necesidades esenciales y universales que, sin embargo, admiten satisfactores relativos a cada contexto,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Townsend considera que incluso las necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas son relativas a las circunstancias espec\u00edficas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El debate sobre la naturaleza relativa o absoluta de la pobreza y la definici\u00f3n de las necesidades como hechos objetivos o constructos sociales es absolutamente fundamental. Si la pobreza se reduce a privaciones econ\u00f3micas, se deja en manos del mercado la satisfacci\u00f3n de las necesidades; sin embargo, aunque es \u00fatil, tratar de mejorar la posici\u00f3n de las personas frente al mercado no basta, en particular porque se trata de un actor que sigue reglas que escapan al conocimiento y el control de las y los ciudadanos comunes y sus intereses est\u00e1n comprometidos con la acumulaci\u00f3n de riqueza, no con el bienestar de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ah\u00ed la relevancia de que las conceptualizaciones de la pobreza incluyan en su definici\u00f3n otras dimensiones que evidencien las privaciones que los sujetos experimentan para participar en la sociedad de otras maneras que no sean el consumo. En este sentido, el caso de M\u00e9xico en materia de definici\u00f3n y medici\u00f3n de la pobreza resulta interesante. Desde 2008 la medici\u00f3n oficial de la pobreza adopt\u00f3 un enfoque multidimensional que implic\u00f3 pasar del c\u00e1lculo de l\u00edneas de pobreza por ingresos a una medici\u00f3n que, sin dejar de lado la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica, incluye un conjunto de aspectos relevantes para el desarrollo social, como el acceso a educaci\u00f3n, salud, alimentaci\u00f3n, seguridad social y vivienda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tr\u00e1nsito de una definici\u00f3n a otra y el cambio en sus correspondientes metodolog\u00edas fueron el resultado de un acuerdo materializado en la Ley General de Desarrollo Social de 2004, que reconoce en cada una de estas dimensiones derechos sociales cuyo ejercicio debe estar garantizado por el Estado. Esto implica que, para todo efecto pr\u00e1ctico, la pobreza constituye una violaci\u00f3n de derechos humanos. La metodolog\u00eda desarrollada bajo estas premisas considera que una persona est\u00e1 en pobreza cuando sus ingresos son insuficientes para adquirir canastas b\u00e1sicas alimentarias y no alimentarias y, adem\u00e1s, experimenta privaciones en alguna de las otras dimensiones consideradas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con estas definiciones el pa\u00eds ha podido dar cuenta de un estancamiento notable de la pobreza (de 44% de la poblaci\u00f3n en 2008 a 41.9% en 2018 y 43.9% en 2020) que inicia con la crisis econ\u00f3mica de 2008 y no ha logrado recuperarse hasta la fecha. La pobreza extrema, en cambio, muestra una reducci\u00f3n apenas m\u00e1s notoria (de 11% en 2008 a 7.4% en 2018 y 8.5% en 2020) que obedece m\u00e1s a la reducci\u00f3n de las carencias sociales \u2013especialmente en el \u00e1mbito de la salud, medido a trav\u00e9s de la afiliaci\u00f3n a los servicios y programas del sector\u2013 que a mejor\u00edas en el componente del ingreso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre las ventajas de este enfoque destacan la posibilidad de trascender una visi\u00f3n centrada en el ingreso, identificar qu\u00e9 espacios del desarrollo se encuentran m\u00e1s rezagados, orientar las demandas p\u00fablicas hacia las instancias encargadas de cada \u00e1mbito y dise\u00f1ar una planeaci\u00f3n integrada del bienestar. La metodolog\u00eda tambi\u00e9n ha recibido cr\u00edticas, como la decisi\u00f3n de definir la pobreza a partir del criterio de intersecci\u00f3n entre lo econ\u00f3mico con lo social y no de uni\u00f3n, es decir, que considere en pobreza a toda persona que experimente privaciones en un espacio o el otro; la selecci\u00f3n de los umbrales minimalistas para identificar privaciones tanto en cada dimensi\u00f3n como a nivel global; o la ausencia de dimensiones consideradas igualmente relevantes: el tiempo, el medio ambiente o aspectos relativos a la din\u00e1mica laboral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s a\u00fan, aunque no es un defecto del desarrollo metodol\u00f3gico, tambi\u00e9n se puede cuestionar que su uso para el dise\u00f1o e instrumentaci\u00f3n de intervenciones p\u00fablicas equipare concepto, medici\u00f3n y poblaci\u00f3n objetivo. Efectivamente, al momento de operar en la realidad, se mezclan los criterios de la definici\u00f3n con los del fen\u00f3meno y, sobre todo, con los de los sujetos que lo experimentan, cuando la verdad es que la definici\u00f3n de la pobreza no abarca la totalidad de sus manifestaciones ni estas la experiencia humana de quienes viven en esta condici\u00f3n. Como ya he se\u00f1alado, la definici\u00f3n de la pobreza es un recorte anal\u00edtico orientado por directrices t\u00e9cnicas y pol\u00edticas que no reflejan la totalidad del fen\u00f3meno. No distinguir entre este, su manifestaci\u00f3n observable y su experiencia, tiene consecuencias en la construcci\u00f3n de las narrativas dominantes de la pobreza y sus sujetos, una discusi\u00f3n que ha tenido lugar predominantemente en el campo de la sociolog\u00eda y cuyas premisas principales reviso a continuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-los-sujetos-de-la-pobreza-aportes-de-la-aproximaci-n-sociol-gica\">Los sujetos de la pobreza: aportes de la aproximaci\u00f3n sociol\u00f3gica<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para la sociolog\u00eda interesada en la pobreza algunos de los dilemas centrados en su definici\u00f3n y cuantificaci\u00f3n tienden a esencializarla, es decir, reducirla a expresiones m\u00ednimas que se asumen inherentes y naturales. Para esta disciplina, la pobreza constituye, ante todo, una relaci\u00f3n social basada en el poder; en la sociolog\u00eda fundacional, la pobreza y la inequidad entre pobres y no pobres son funciones del bienestar social (Durkheim), un desenlace esperado de las relaciones de poder y dominaci\u00f3n (Weber) o una consecuencia de la explotaci\u00f3n propia del sistema capitalista moderno (Marx).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas reflexiones previas \u2013que se remontan hasta el siglo\u00a0XVI y a las \u201cleyes de pobres\u201d\u2013 colocaban a la pobreza en el espacio de lo moral y justificaban su existencia consider\u00e1ndola el resultado del comportamiento imprudente o moralmente insolvente de quienes la experimentan. Estas ideas hallaron eco a trav\u00e9s de los a\u00f1os, hasta encontrar en los a\u00f1os sesenta y setenta del siglo\u00a0XX un nuevo vigor en la teor\u00eda de la cultura de la pobreza, encabezada por el antrop\u00f3logo Oscar Lewis. Este marco sostiene que la pobreza y su reproducci\u00f3n obedecen al hecho de que \u201clos pobres\u201d, al descubrirse marginados por la sociedad, crean para s\u00ed un conjunto de normas, valores y referentes culturales que regulan su comportamiento y orientan sus aspiraciones, diferenci\u00e1ndose de los c\u00f3digos morales de quienes no experimentan esta condici\u00f3n. Este repertorio cultural ser\u00eda transmitido de manera intergeneracional, garantizando la herencia de la disposici\u00f3n a la pobreza, caracterizada por la ausencia de voluntad para el trabajo, la tendencia a comportamientos nocivos e incluso violentos, la desintegraci\u00f3n y el conflicto familiar y, en general, una propensi\u00f3n a tomar \u201cmalas decisiones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La idea de que la pobreza es obra de quienes la padecen ha demostrado ser muy resistente y sobrevive con vitalidad en nuestros d\u00edas, en los que el dispositivo ideol\u00f3gico de la meritocracia distribuye p\u00e9rdidas y ganancias en funci\u00f3n de una idea del esfuerzo personal, frecuentemente omisa ante las desigualdades en el acceso a oportunidades y privilegios, y el deterioro estructural de los espacios e instituciones que sol\u00edan integrar a las personas a la sociedad y a los beneficios de su protecci\u00f3n, como la educaci\u00f3n, el mercado laboral y otros \u00e1mbitos de participaci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, en d\u00e9cadas recientes el estudio sociol\u00f3gico de la pobreza se ha interesado en trascender las explicaciones deterministas culturales y morales, as\u00ed como la atenci\u00f3n exclusiva a sus aspectos materiales. De manera interesante, las ra\u00edces de esta nueva orientaci\u00f3n cr\u00edtica se extienden nuevamente hasta el inicio del siglo pasado con el soci\u00f3logo alem\u00e1n Georg Simmel. En su texto \u201cEl pobre\u201d, publicado por primera vez en 1908 y considerado la piedra angular de la sociolog\u00eda de la pobreza, Simmel propone que la pobreza no es una condici\u00f3n, un estado o un atributo, sino una\u00a0<em>categor\u00eda social<\/em>\u00a0manifiesta en la reacci\u00f3n de la sociedad frente a quienes designa como pobres, reacci\u00f3n que t\u00edpicamente se expresa a trav\u00e9s de la asistencia p\u00fablica o privada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es decir, sociol\u00f3gicamente, lo que hace a la pobreza no es solo la falta de recursos, sino que sea susceptible de recibir socorro por ello. \u201cEl pobre\u201d es un problema en la medida en que es menester hacerse cargo de \u00e9l y solo hasta que recibe asistencia es reconocido como tal. De este modo, la asistencia se convierte en el mecanismo de participaci\u00f3n de quienes experimentan la pobreza, pero es claramente una forma de participaci\u00f3n distinta, degradada, frente a la de otros ciudadanos. Lo interesante en este mecanismo es que, a diferencia del discurso que coloca a las personas en pobreza en los m\u00e1rgenes de la sociedad, reconoce que, lejos de ser satelitales, \u201clos pobres\u201d \u2013designados as\u00ed por los \u201cno pobres\u201d, es decir, aquellos con el poder para se\u00f1alarlos como&nbsp;<em>los otros<\/em>\u2013 forman parte del todo social en el que su papel es, precisamente, mantenerse al margen de ella, en el borde, pero dentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta din\u00e1mica, el papel de la asistencia o el socorro a la pobreza no es solo identificar a quienes ser\u00e1n denominados como pobres, sino asignarles ese rol y condicionar el apoyo a que mantengan el estatus de asistidos, es decir, que no se rebelen contra su condici\u00f3n y no provoquen altercados con el resto de la sociedad. Para decirlo con Simmel: \u201cEsta asistencia entonces se lleva a cabo, voluntariamente o impuesta por la ley, para que el pobre no se convierta en un enemigo activo y da\u00f1ino de la sociedad, para hacer fruct\u00edfera su energ\u00eda disminuida, para impedir la generaci\u00f3n de su descendencia.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es evidente que esta forma de relacionamiento con la pobreza no parece aspirar a su erradicaci\u00f3n, sino a mitigar los riesgos de su persistencia, a desactivar el potencial conflictivo de la maximizaci\u00f3n de las desigualdades entre pobres y no pobres porque, sociol\u00f3gicamente hablando, la pobreza es, ante todo, una relaci\u00f3n social asim\u00e9trica en la que el primer recurso que est\u00e1 distribuido inequitativamente es el poder. De nuevo Simmel: \u201cLo que la asistencia se propone es, justamente, mitigar ciertas manifestaciones extremas de la diferencia social, de modo que aquella estructura\u00a0<em>pueda seguir descansando sobre esta diferencia<\/em>.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de la precariedad material y la limitaci\u00f3n en el acceso a oportunidades, las relaciones sociales involucradas en la pobreza producen una serie de elementos simb\u00f3licos que moldean la interacci\u00f3n cotidiana entre las personas en pobreza y quienes no se encuentran en esa categor\u00eda, a trav\u00e9s de representaciones, imaginarios, estereotipos o prejuicios presentes en pr\u00e1cticas y discursos, desde el<em>&nbsp;pobre que es pobre porque quiere<\/em>, hasta el&nbsp;<em>pobrecito pobre<\/em>. Estas narrativas no solo alimentan los guiones de la vida cotidiana, sino que tambi\u00e9n permean en la producci\u00f3n de conocimiento sobre la pobreza y en el dise\u00f1o de las pol\u00edticas para \u201caliviarla\u201d, \u201ccombatirla\u201d o \u201cerradicarla\u201d, como si fuera una enfermedad, un enemigo de guerra o una forma de ser y estar que pudiera suprimirse haciendo que las personas pasen de un lado a otro de un umbral.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-ideas-de-pobreza-y-pol-tica-social\">Ideas de pobreza y pol\u00edtica social<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teniendo todo lo anterior en cuenta, \u00bfc\u00f3mo se&nbsp;<em>ve<\/em>&nbsp;entonces la pobreza?, \u00bfc\u00f3mo aparecen estas discusiones en la manera en que la pol\u00edtica social entiende el problema que debe atender?, \u00bfqu\u00e9 lugar se da a los sujetos en la definici\u00f3n del problema y qu\u00e9 rol juegan en su soluci\u00f3n? Pensemos en algunos ejemplos locales recientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os, la pol\u00edtica social se centr\u00f3 en una intervenci\u00f3n intersexenal que inici\u00f3 con el Programa de Educaci\u00f3n, Salud y Alimentaci\u00f3n (Progresa), despu\u00e9s Programa de Desarrollo Humano Oportunidades y, finalmente, Prospera (pop\u00a0en conjunto). Como se sabe, el programa se centr\u00f3 en la satisfacci\u00f3n de necesidades b\u00e1sicas que, de acuerdo con su teor\u00eda de cambio, permitir\u00edan que las personas acumularan el capital humano necesario para mejorar su posici\u00f3n en el mercado laboral, lo que, a su vez, les ayudar\u00eda a romper el ciclo intergeneracional de pobreza. Para ello, el programa entregaba becas educativas y transferencias monetarias condicionadas a la asistencia de hijas e hijos a la educaci\u00f3n b\u00e1sica y al cumplimiento peri\u00f3dico de revisiones de salud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Es decir, las familias deb\u00edan demostrar que merec\u00edan el apoyo no solo porque lo necesitaban, sino porque estaban dispuestas a trabajar por \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De acuerdo con estas premisas, la pobreza es una condici\u00f3n derivada de la falta de capacidades, habilidades o conocimientos necesarios para participar en la sociedad de una manera eficiente, es decir, cubriendo necesidades esenciales y aspirando a la movilidad social. Por otra parte, la entrega de apoyos monetarios para adquirir satisfactores b\u00e1sicos confirma la importancia que se otorga al consumo y al mercado como v\u00edas de participaci\u00f3n ciudadana. Finalmente, al aplicarse de manera id\u00e9ntica en cualquier contexto, el programa sugiere que los individuos funcionan de manera semejante e independiente a las caracter\u00edsticas y los v\u00ednculos de sus comunidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien existe un abultado acervo de estudios y evaluaciones sobre los efectos positivos del programa en la educaci\u00f3n, la salud, la alimentaci\u00f3n y las trayectorias laborales de sus afiliados \u2013en especial de los m\u00e1s j\u00f3venes\u2013, lo cierto es que la pobreza no se redujo de manera significativa y estable, en parte porque el mercado laboral, el puerto de llegada de las apuestas del capital humano, no ha sido capaz de crear trabajo decente y suficiente para una poblaci\u00f3n con un bono demogr\u00e1fico hist\u00f3rico, m\u00e1s escolarizado y en condiciones de salud relativamente mejores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2013 surgi\u00f3 la Cruzada Nacional Contra el Hambre (CNCH), una estrategia intersectorial e interinstitucional que inici\u00f3 como un esfuerzo por reducir la inseguridad alimentaria \u2013equiparada descuidadamente con el hambre, para los fines de la intervenci\u00f3n\u2013. La definici\u00f3n de la poblaci\u00f3n potencial se traz\u00f3 en la intersecci\u00f3n entre la pobreza extrema y la carencia por acceso a la alimentaci\u00f3n, ambas medidas por Coneval. Esta doble condici\u00f3n, que podr\u00eda considerarse demasiado exigente, ten\u00eda la intenci\u00f3n de llegar a la poblaci\u00f3n m\u00e1s necesitada con un conjunto de intervenciones muy variadas, entre la asistencia y los proyectos productivos. El objetivo de la estrategia, centrado en una idea vaga de desarrollo, era demasiado amplio y difuso, y el n\u00famero de acciones e instituciones involucradas aument\u00f3 de tal manera que dificult\u00f3 extraordinariamente la coordinaci\u00f3n. La estrategia fue cancelada unos a\u00f1os despu\u00e9s sin ning\u00fan impacto evidente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de su desorden, un rasgo singular de la&nbsp;CNCH era el peso que daba a la reducci\u00f3n de las carencias que forman parte de la medici\u00f3n multidimensional de la pobreza. Sus intervenciones e instrumentos de monitoreo estaban centrados en los indicadores y umbrales de la metodolog\u00eda, aceptando sus definiciones independientemente del diagn\u00f3stico y la din\u00e1mica del problema&nbsp;<em>in situ<\/em>. As\u00ed, por practicidad o conveniencia pol\u00edtica, la estrategia \u201cconfundi\u00f3\u201d la pobreza con su medici\u00f3n, lo que le permitir\u00eda mostrar resultados de una manera visible y avalada t\u00e9cnicamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el sexenio actual, aunque la narrativa oficial prioriza la atenci\u00f3n a la poblaci\u00f3n en pobreza \u2013a la que se refiere gen\u00e9ricamente como \u201clos pobres\u201d, en un gesto contradictorio de verticalidad y distanciamiento\u2013, la naturaleza de sus intervenciones no se diferencia mucho del enfoque asistencial de la pol\u00edtica social previa. Las transferencias monetarias \u2013ahora pulverizadas en varios programas tras la desaparici\u00f3n del&nbsp;pop&nbsp;en el primer a\u00f1o del sexenio\u2013 siguen siendo la estrategia visible, aunque con algunos cambios, como la eliminaci\u00f3n de la condicionalidad y de intermediarios donde los hubiera. Aunque los montos de algunos programas son mayores, las coberturas han disminuido y alterado la composici\u00f3n de su distribuci\u00f3n, incorporando recientemente a hogares urbanos y en deciles de ingreso superiores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos de estos cambios podr\u00edan ser positivos. El retiro de la condicionalidad y la inclusi\u00f3n de sectores que tradicionalmente no son considerados en la pol\u00edtica social puede apuntalar una visi\u00f3n de derechos y ciudadan\u00eda. Sin embargo, la entrega de recursos monetarios ocurre a la par del desmantelamiento de servicios, programas e instituciones que contribu\u00edan a la satisfacci\u00f3n de necesidades b\u00e1sicas y requer\u00edan ser replanteados y fortalecidos, no eliminados. Era en esos espacios donde deb\u00eda ganarse la garant\u00eda del derecho, no en el mercado y la familia. Reconocer discursivamente los derechos sin dotar al aparato estatal de recursos para concretarlos exacerba la vulnerabilidad de los grupos m\u00e1s rezagados, pues son ellos precisamente quienes m\u00e1s hacen uso de las instituciones p\u00fablicas y sus servicios. As\u00ed, aunque se habla de la importancia de \u201cintegrar\u201d a la poblaci\u00f3n en pobreza a la sociedad \u2013como si no lo estuviera\u2013, en lo sustantivo no se alteran los arreglos estructurales de la participaci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-comentarios-finales-hacia-la-post-pobreza\">Comentarios finales: \u00bfhacia la post-pobreza?<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo est\u00e1 a discusi\u00f3n. Vivimos tiempos incendiarios en los que asumir una postura se siente como venderle barata el alma al diablo. Para muchos, la respuesta ha sido refugiarse en la t\u00e9cnica, en el soporte de evidencia que insistimos en creer total e irrefutable. En el caso de la pobreza y sus sujetos, centrar la definici\u00f3n de sus necesidades y privaciones en criterios t\u00e9cnicos ha sido de mucha ayuda para organizar una respuesta institucional, pero ha tenido el costo de&nbsp;<em>cosificarla<\/em>, convertirla en un objeto pretendidamente puro y controlable, a pesar de que no hay evidencia de que nunca lo hayamos logrado. \u00bfSer\u00e1 momento de preguntarnos en serio por qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Responder a esta pregunta pasa, irremediablemente, por una mirada pol\u00edtica que reconozca las relaciones de poder entre lo que una definici\u00f3n incorpora y lo que excluye, entre lo que hace observable y lo que oculta. A decir de Juan Pablo P\u00e9rez S\u00e1inz,\u00a0m\u00e1s all\u00e1 de sus bondades, una de las consecuencias de la sofisticaci\u00f3n t\u00e9cnica alrededor de la discusi\u00f3n sobre la pobreza ha sido desactivarla pol\u00edticamente, despojarla de su naturaleza y potencial para el conflicto. En la estrategia del \u201cpobre asistido\u201d, del beneficiario (SIC), parece haber una apuesta por su control, por la administraci\u00f3n de su inconformidad y de su distancia respecto a los otros. Tanto los argumentos que la estigmatizan por ser el resultado de un comportamiento desviado, como los que la despojan de agencia al proyectar una visi\u00f3n\u00a0<em>miserabilista<\/em>\u00a0de un \u201cpobre\u201d completamente deshabilitado por la estructura social, alimentan el imaginario del \u201cotro\u201d distinto, necesitado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No\u00a0<em>es<\/em>\u00a0as\u00ed o, como he intentado decir, al menos no es todo lo que es.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em><a href=\"https:\/\/letraslibres.com\/author\/paloma-villagomez-ornelas\/\">Paloma Villagomez Ornelas<\/a>es<\/em><\/strong> soci\u00f3loga y profesora investigadora visitante del Centro de Investigaci\u00f3n y Docencia Econ\u00f3micas, Regi\u00f3n Centro (CIDE-RC), Mexico.  Los puntos de vista expresados no necesariamente son los de EnergiesNet.com.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nota del Editor:\u00a0Este art\u00edculo fue originalmente publicado en\u00a0<em>Letras Libres<\/em>\u00a01 de febrero, 2022. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.\u00a0Petroleumworld\u00a0en Espa\u00f1ol no se hace responsable por los juicios de valor emitidos por sus colaboradores y columnistas de opini\u00f3n y an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">EnergyNet alienta a las personas a reproducir, reimprimir, y divulgar a trav\u00e9s de los medios audiovisuales e Internet, los comentarios editoriales y de opini\u00f3n de Petroleumworld, siempre y cuando esa reproducci\u00f3n identifique, a el autor, y la fuente original, http:\/\/www.petroleumworld.com y se haga dentro de el uso normal (fair use) de la doctrina de la secci\u00f3n 107 de la Ley de derechos de autor de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica (US Copyright).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">EnergiesNet.com 16 02 2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estudiar la pobreza nunca ha sido un proyecto meramente cient\u00edfico, sino tambi\u00e9n pol\u00edtico y moral. 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Por Paloma Villagomez Ornelas Lo m\u00e1s terrible de la pobreza, constataba Simmel, es ser pobre y nada &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"\" href=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/nombrar-y-mirar-las-otras-trampas-de-la-pobreza\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">Nombrar y mirar: las otras trampas de la pobreza<\/span> Leer m\u00e1s &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5207,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"default","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","footnotes":""},"categories":[34,33],"tags":[],"class_list":["post-5206","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-voz-baja","category-opinion-article"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5206","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5206"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5206\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5207"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5206"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5206"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5206"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}