{"id":6002,"date":"2022-03-09T19:58:44","date_gmt":"2022-03-09T23:58:44","guid":{"rendered":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/?p=6002"},"modified":"2022-03-13T07:03:50","modified_gmt":"2022-03-13T11:03:50","slug":"que-significa-ser-ucraniana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/que-significa-ser-ucraniana\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 significa ser ucraniana?"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"400\" src=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/ucranian_face_flag_coulors-getty.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6003\" srcset=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/ucranian_face_flag_coulors-getty.jpg 600w, https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/ucranian_face_flag_coulors-getty-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption>(Hannibal Hanschke\/Getty&nbsp;)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por&nbsp;Zanna Sloniowska<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">CRACOVIA, Polonia \u2014 Hace unos a\u00f1os, despu\u00e9s de dar una charla en una peque\u00f1a ciudad polaca, un hombre mayor se acerc\u00f3 a la mesa donde estaba sentada. \u201c\u00bfEn qu\u00e9 idioma sue\u00f1a?\u201d, me pregunt\u00f3. \u201cEn todas las lenguas que hablo\u201d, respond\u00ed con sinceridad (soy b\u00e1sicamente triling\u00fce). \u201cUsted es una persona sin identidad\u201d, respondi\u00f3 con un ligero aire de condena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sonre\u00ed. Su comentario no era inusual: hab\u00eda escuchado distintas versiones de lo mismo muchas veces en los a\u00f1os que pasaron desde que me mud\u00e9 a Polonia. Al parecer, solo hab\u00eda una forma adecuada de ser polaco y solo una forma de pronunciar las palabras polacas. Sin embargo, hab\u00eda algo que, como otros polacos criados con un estrecho sentido de la identidad nacional, no entend\u00eda. Yo soy de Ucrania y la identidad ucraniana es porosa, inclusiva, de m\u00faltiples capas y, sobre todo, una obra en proceso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si los polacos no lo sab\u00edan entonces, tendr\u00e1n la oportunidad de descubrirlo ahora. M\u00e1s de&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.reuters.com\/world\/europe\/ukrainians-fleeing-fighting-arrive-poland-record-numbers-2022-03-06\/\" target=\"_blank\">un mill\u00f3n de ucranianos<\/a>, bajo la brutal ofensiva de Rusia, han cruzado la frontera con Polonia. Esperando con sus hijos y parientes de edad avanzada en filas largas y lentas, se despidieron con l\u00e1grimas de sus esposos e hijos y entraron en una nueva vida. Es un&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2022\/03\/07\/espanol\/ucrania-refugiados-polonia.html\">vuelco tr\u00e1gico<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es distinto de mi experiencia, cuando hace casi 20 a\u00f1os dej\u00e9 Ucrania no fue doloroso. No hab\u00eda guerra y no era refugiada. Me doy cuenta de la suerte que tengo. Pero s\u00e9 lo que es dejar atr\u00e1s tu hogar y tu pa\u00eds y empezar de nuevo. Y puedo decir que la salida, por muy definitiva que parezca, nunca es para siempre. Llevas ambas cosas dentro de ti, siempre. Son una presencia constante, a veces cerca, a veces lejos, y todo eso ilumina el camino hacia el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nac\u00ed en Le\u00f3polis en 1978. Entonces, en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la ciudad hab\u00eda pertenecido a Polonia durante casi 400 a\u00f1os y hab\u00eda sido un lugar donde conviv\u00edan polacos, ucranianos, jud\u00edos y armenios. En mi juventud, estaba impregnada de esta identidad fronteriza y me consideraba una persona que se encontraba en la intersecci\u00f3n de culturas, sin estar nunca totalmente vinculada a una de ellas. Por eso, cuando cay\u00f3 la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, no me interes\u00f3 mucho el nuevo Estado ucraniano. En cambio, anhelaba ver Par\u00eds, Roma y Madrid, con sus iglesias y museos, aunque eso significara medio pasar hambres, dormir en parques y pedir que gente que no conoc\u00eda me llevara en su coche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de mis viajes, quise establecerme en alg\u00fan lugar y eleg\u00ed Polonia, cumpliendo el sue\u00f1o de mi abuela de vivir en el pa\u00eds. Ni siquiera lo llam\u00e9 emigraci\u00f3n; al fin y al cabo, mi ciudad natal solo estaba a unos 300 kil\u00f3metros de distancia. Pero despu\u00e9s de que Polonia ingres\u00f3 a la Uni\u00f3n Europea en 2004, la frontera entre los dos pa\u00edses, que antes era tan f\u00e1cil de pasar, se llen\u00f3 de alambre de p\u00faas. Para entrar en el pa\u00eds, los ucranianos ten\u00edan que esperar en una fila especial, mucho m\u00e1s larga que la de los ciudadanos de la UE.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empec\u00e9 a so\u00f1ar con la abolici\u00f3n de la frontera. Si Ucrania formara parte de la Uni\u00f3n Europea, por ejemplo, podr\u00eda volver a apreciar mi identidad fronteriza y las cosas podr\u00edan parecerse un poco a la Segunda Rep\u00fablica Polaca, el Estado de entreguerras en el que conviv\u00edan polacos, ucranianos y otras nacionalidades. Por supuesto, no era id\u00edlico: el Estado polaco trataba con dureza a las minor\u00edas y los ucranianos que quer\u00edan estudiar en su propia lengua o practicar su religi\u00f3n se enfrentaban a la opresi\u00f3n. Entre Ucrania y Polonia sigue habiendo muchas \u201czonas prohibidas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquel momento, no me consideraba realmente ucraniana. Era de Le\u00f3polis; hablaba ruso, polaco y ucraniano, y viv\u00eda en Polonia: eso me parec\u00eda suficiente. Pero mientras so\u00f1aba con la frontera que se interpon\u00eda entre nosotros, en 2004 estall\u00f3 en Ucrania la&nbsp;<a href=\"https:\/\/archive.nytimes.com\/www.nytimes.com\/cfr\/international\/20050301faessay_v84n2_karatnycky.html?\">Revoluci\u00f3n Naranja<\/a>, una serie de protestas que expresaban no solo la oposici\u00f3n de los ucranianos a la corrupci\u00f3n, sino tambi\u00e9n, quiz\u00e1 m\u00e1s profundamente, sus anhelos europeos. En una manifestaci\u00f3n de solidaridad en Cracovia, me encontr\u00e9, por primera vez en mi vida, sosteniendo la bandera azul y amarilla. Fue la concepci\u00f3n de mi identidad ucraniana, dijo un amigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante la siguiente d\u00e9cada, m\u00e1s o menos, no fue m\u00e1s all\u00e1. Tengo parientes y amigos en ambos lados de la frontera y con regularidad estuve aqu\u00ed y all\u00e1. Segu\u00eda los acontecimientos en Ucrania a distancia, como si tuviera miedo de lo que podr\u00eda resultar de una inmersi\u00f3n total. Conoc\u00ed a algunos j\u00f3venes ucranianos con formaci\u00f3n y talento que intentaron construir el nuevo pa\u00eds. Al cabo de un par de a\u00f1os estaban arruinados, agotados y amargamente decepcionados por una corrupci\u00f3n que parec\u00eda inconquistable. En Polonia, mientras tanto, segu\u00ed construyendo mi vida. Me cas\u00e9, tuve hijos y trabaj\u00e9 en mi primera novela, inspirada en parte por la colorida revoluci\u00f3n ucraniana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, otra revoluci\u00f3n se extendi\u00f3 por las calles de Kiev. Con epicentro en Maid\u00e1n, la plaza central de la ciudad, los manifestantes exigieron con valent\u00eda que el gobierno revirtiera su decisi\u00f3n de abandonar un acuerdo de asociaci\u00f3n con Europa y se comprometiera con una v\u00eda pro-Occidente. Durante cinco d\u00edas fat\u00eddicos de febrero de 2014, las cosas se tornaron violentas y algunos manifestantes pac\u00edficos \u2014casi 100\u2014&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.maidanmuseum.org\/en\/node\/348\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">fueron asesinados<\/a>. Esto, que se conoci\u00f3 como la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.opendemocracy.net\/en\/odr\/remembering-ukraines-revolution-of-dignity\/\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Revoluci\u00f3n de la dignidad<\/a>, dio origen a mi identidad ucraniana. Durante esos d\u00edas empec\u00e9 a considerarme ucraniana por primera vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se me unieron&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/world\/2019\/apr\/18\/whole-generation-has-gone-ukrainian-seek-better-life-poland-elect-president\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">cientos de miles<\/a>&nbsp;de mis compatriotas, que se trasladaron a Polonia tras las manifestaciones y la anexi\u00f3n de Crimea por parte de Rusia. Taxistas, peluqueros, m\u00e9dicos y profesores empezaron a hacer que el \u00e1spero susurro de la lengua polaca se volviera alargado y melodioso. Los tab\u00faes hist\u00f3ricos segu\u00edan ah\u00ed, pero tambi\u00e9n las relaciones amorosas, los negocios y los ni\u00f1os ucranianos-polacos reci\u00e9n nacidos. La estricta frontera de la UE segu\u00eda ah\u00ed, pero el esp\u00edritu de una renovada Segunda Rep\u00fablica Polaca tambi\u00e9n flotaba en el aire.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora, el mestizaje y la fusi\u00f3n de los dos pa\u00edses ha alcanzado nuevos niveles. Desde el primer d\u00eda de la invasi\u00f3n rusa, mi celular ha sonado casi sin interrupci\u00f3n. Casi no hab\u00eda un amigo o conocido polaco que no expresara su solidaridad o no estuviera dispuesto a invitar a los refugiados a su casa, ni uno que no quisiera conducir, alimentar, curar, dar, apoyar. Ha sido una asombrosa avalancha de sentimientos de compa\u00f1erismo. Fue como la fiebre de un nuevo amor: de pronto, las banderas ucranianas estaban por todas partes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La frontera tambi\u00e9n ha cambiado. Ahora los ucranianos pueden cruzar sin documentos, sin pruebas de covid. Pueden llevar a sus mascotas. Pueden hacer llamadas gratuitas y tener boletos de tren gratis. Cuando cruzan la frontera, todas las puertas de Polonia est\u00e1n abiertas para ellos. Los polacos incluso han empezado a traducir sus dibujos animados al ucraniano, para ayudar a los ni\u00f1os refugiados a re\u00edrse y relajarse despu\u00e9s de las noches que han pasado escuchando las sirenas que alertan sobre los ataques a\u00e9reos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El propio significado de la palabra \u201cucraniano\u201d est\u00e1 cambiando en Polonia. Antes conten\u00eda matices como, por ejemplo, \u201cel oriental\u201d o \u201cel hombre del pueblo\u201d o incluso \u201chombre salvaje\u201d. Ahora suena diferente. Cuando se pronuncia la palabra, oigo \u201cel valiente guerrero\u201d y \u201cnuestro hermano\u201d. Para los que dejan su vida atr\u00e1s, bajo la presi\u00f3n de los bombardeos y los ataques, un saludo fraternal parece precisamente lo m\u00e1s adecuado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">____________________________<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Zanna Sloniowska <\/em>es una novelista ucraniana-polaca y autora de&nbsp;<em>The House With the Stained-Glass Window<\/em>. Los puntos de vista expresados no necesariamente son los de EnergiesNet.com.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nota del Editor:\u00a0Este art\u00edculo fue originalmente publicado en\u00a0<em>The New York Times -NYTimes<\/em>, el 09 de Marzo, 2022. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.\u00a0EnergiesNet.com no se hace responsable por los juicios de valor emitidos por sus colaboradores y columnistas de opini\u00f3n y an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2022\/03\/09\/espanol\/opinion\/rusia-ucrania-polonia.html\">Articulo Original<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aviso de uso: Este sitio contiene material protegido por derechos de autor cuyo uso no siempre ha sido espec\u00edficamente autorizado por el propietario de los derechos. Ponemos a disposici\u00f3n dicho material en nuestro esfuerzo por avanzar en la comprensi\u00f3n de cuestiones de importancia social, medioambiental y humanitaria. Creemos que esto constituye un \u00abuso justo\u00bb de dicho material protegido por derechos de autor, tal y como se establece en la secci\u00f3n 107 de la Ley de Derechos de Autor de los Estados Unidos. De acuerdo con el T\u00edtulo 17 U.S.C. Secci\u00f3n 107. Para m\u00e1s informaci\u00f3n, visite: http:\/\/www.law.cornell.edu\/uscode\/17\/107.shtml<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">EnergiesNet.com alienta a las personas a reproducir, reimprimir, y divulgar a trav\u00e9s de los medios audiovisuales e Internet, los comentarios editoriales y de opini\u00f3n de Petroleumworld, siempre y cuando esa reproducci\u00f3n identifique, a el autor, y la fuente original, http:\/\/www.petroleumworld.com y se haga dentro de el uso normal (fair use) de la doctrina de la secci\u00f3n 107 de la Ley de derechos de autor de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica (US Copyright).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">EnergiesNet.com 07 09 2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por&nbsp;Zanna Sloniowska CRACOVIA, Polonia \u2014 Hace unos a\u00f1os, despu\u00e9s de dar una charla en una peque\u00f1a ciudad polaca, un hombre mayor se acerc\u00f3 a la mesa donde estaba sentada. \u201c\u00bfEn qu\u00e9 idioma sue\u00f1a?\u201d, me pregunt\u00f3. \u201cEn todas las lenguas que hablo\u201d, respond\u00ed con sinceridad (soy b\u00e1sicamente triling\u00fce). \u201cUsted es una persona sin identidad\u201d, respondi\u00f3 con &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"\" href=\"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/que-significa-ser-ucraniana\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">\u00bfQu\u00e9 significa ser ucraniana?<\/span> Leer m\u00e1s &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6003,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"default","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","footnotes":""},"categories":[34,74],"tags":[],"class_list":["post-6002","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-voz-baja","category-opinion-opinion-news-guyana"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6002","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6002"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6002\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6003"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6002"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6002"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/energiesnet.com\/espanol\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6002"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}